US Supreme Court upholds lethal injection’s constitutionality
Esta é a información publicada hoxe no diario El Periódico de Catalunya (Barcelona):
El Supremo de EEUU respalda la inyección letal
La sentencia judicial sostiene que no es un castigo cruel y que es constitucional
IDOYA NOAIN. NUEVA YORK.
El día elegido por el Tribunal Supremo para confirmar la vigencia y constitucionalidad de las ejecuciones por inyección letal en EEUU no podía haber estado más cargado de paradoja. Minutos después de que el presidente George Bush recibiera al Papa Benedicto XVI en la Casa Blanca y le asegurara, refiriéndose a su compartida oposición al aborto, que los estadounidenses “necesitan su mensaje de que toda la vida es sagrada”, el Alto Tribunal dictó una sentencia en la que mantiene que este método no constituye un castigo cruel.
La decisión abre la puerta a que vuelvan a aplicarse las ejecuciones por inyección letal, paralizadas en una moratoria oficiosa desde septiembre, cuando el Supremo aceptó el caso planteado por dos reos del corredor de la muerte de Kentucky.
Esos dos presos no pretendían la condonación de su pena, sino que intentaban forzar la búsqueda de un método de ejecución menos inhumano que el actual, en el que se combinan un anestésico, un paralizador que afecta a todos los músculos menos el corazón y otro que detiene el corazón y causa la muerte. Sus abogados se apoyaron en casos de ejecuciones en Ohio y Florida, donde los ejecutados agonizaron hasta 30 minutos, y en estudios que confirman que el sedante impide mostrar dolor pero no lo suprime.RUPTURA DEL EQUILIBRIO
Esos y otros argumentos fueron rechazados por el Supremo, cuya sentencia recoge una intensa división de opinión entre los jueces pero, también, una unión inesperada y contundente de la mayoría a la hora de mantener que la inyección letal no viola la octava enmienda de la Constitución, la que prohíbe el castigo cruel. Haciendo pedazos el habitual equilibrio entre los magistrados conservadores y los centristas, ayer solo dos de los nueve jueces se opusieron a la decisión, aunque solo tres de los que la apoyaron firmaron la opinión escrita por el juez John Roberts, presidente del Supremo.
Roberts deja la puerta abierta a cambios futuros en la aplicación de la inyección letal asegurando que si se descubren métodos que reducen el riesgo de dolor severo, los estados deberán aplicarlos y solo si no lo hacen se les podrá acusar de causar daño cruel.
John Paul Stevens, uno de los jueces centristas, se ha manifestado públicamente contra la pena de muerte –”castigo obviamente excesivo”, “sin sentido” e “innecesario” que “debería declararse inconstitucional”–. Sin embargo, estimó que ese no era el tema que juzgaban y dio uno de los siete votos que hacen que continúe la inyección.
Esta é a información aparecida onte no diario El País (Madrid):
El Supremo de EE UU avala las ejecuciones por inyección letal
El Tribunal ha rechazado el recurso de dos reos del corredor de la muerte que pedían su supresión por causar un sufrimiento innecesario
AGENCIAS. Washington.
El Supremo de EE UU estima que la ejecución por inyección letal no es un método cruel que inflija al reo un sufrimiento innecesario. Así lo ha decretado hoy el Tribunal, por 7 votos contra 2, al rechazar un recurso de dos condenados de Kentucky que reclamaban la prohibición de esta forma de ejecución por considerarla inconstitucional.
“Entendemos que los demandantes no han conseguido probar que el riesgo de dolor de una mala administración del protocolo de inyección letal, y la no adopción de métodos alternativos no probados constituye un castigo cruel y excepcional”, dice el juez Joh Roberts en el escrito en la decisión del Supremo.
Los dos reos pedían al tribunal que se declarase inconstitucional la administración del cóctel de tres sustancias tóxicas que se han utilizado para la mayoría de las ejecuciones por este método en los últimos 30 años. Según la petición de estos dos condenados, en el corredor de la muerte de Kentucky, el método violaba la Constitución estadounidense, que prohíbe causar al ejecutado un sufrimiento innecesariamente cruel.
Según asociaciones contrarias a la pena de muerte, la mezcla de sustancias que se usan en estas ejecuciones puede condenar a los reos a un sufrimiento insoportable del que, por el efecto de las sustancias, ni siquiera pueden quejarse, si se les administra una dosis demasiado baja de anestésico. Este cóctel comenzó a ser utilizado en 1978 en sustitución de otros métodos considerados más inhumanos, como la silla eléctrica, la cámara de gas, el fusilamiento o el ahorcamiento.
Sin embargo, recientemente ha habido, en Florida y California, casos de ejecuciones mal administradas que han tardado hasta 30 minutos en llevar a los reos a la muerte.
El año pasado fueron ejecutadas 42 personas en EE UU, pero las ejecuciones se suspendieron en septiembre cuando el Supremo decidió aceptar la demanda de los dos condenados de Kentucky. Tras esta decisión, las ejecuciones podrán retomarse.
E esta é a nota de prensa que Human Rights Watch fixo pública onte:
US: Don’t Resume Lethal Injections. Supreme Court Decision Not a Green Light for Executions
The United States should not resume execution by lethal injection, despite a US Supreme Court decision that upheld its constitutionality, Human Rights Watch said today.
In Baze v. Rees, the US Supreme Court ruled on April 16, 2008 that lethal injection as practiced by the state of Kentucky does not violate the US Constitution’s prohibition on cruel and unusual punishments. But in an opinion for three members of the court, Chief Justice John Roberts cautioned that if there is a “feasible, readily implemented” alternative to lethal injection that “in fact significantly reduce[s] a substantial risk of severe pain,” a state’s refusal to adopt such procedures may result in cruel and unusual punishment.
“This is not a green light for executions in Kentucky or any of the 36 lethal injection states,” said David Fathi, US Program director at Human Rights Watch. “States that execute prisoners have an obligation under human rights law to do it as humanely as possible, and the lethal injection protocol fails that test.”
In a 2006 report, Human Rights Watch found that death penalty states had paid little or no heed to the risk that lethal injection may cause unnecessary pain and suffering. In fact, lethal injection poses a significant risk that the condemned prisoner will suffer excruciating pain, yet be unable to move or cry out because of a paralytic drug that is administered as part of the execution protocol.
“The combination of drugs used in lethal injections is not even approved for veterinary use in many states,” said Sarah Tofte, a Human Rights Watch researcher and co-author of the report. “The US takes more care in euthanizing dogs and cats than in putting a human being to death.”
Human Rights Watch filed an amicus curiae (friend of the court) brief in Baze, arguing that both the US Constitution and international law require death penalty jurisdictions to make every effort to minimize pain and suffering in the execution process.
On April 9, Kentucky released a heavily redacted version of its lethal injection protocol, which was previously not available to the public. The 16-page protocol offers no guarantee that the lethal chemicals will work properly or that the condemned prisoner will not suffer excruciating pain. For example:
- If it appears to the warden that the prisoner is not unconscious within 60 seconds after delivery of the first drug, sodium thiopental, the warden is to order a second administration of the drug from a backup intravenous line. It is unclear how prison wardens, who are not required to have medical training, will reliably determine whether the prisoner is unconscious. It is also unclear how the warden will safeguard the second administration of the drug from the problems that occurred in the first administration.
- If the prisoner is still alive 10 minutes after all three drugs have been administered, the warden is to order that a second round of drugs be given. The protocol adds, “this process shall continue until death has occurred.” The prospect of a prisoner being alive 10 minutes or longer after the lethal chemicals have been administered raises serious concerns that the prisoner may suffer prolonged and excruciating pain.
Methods of execution in the United States have come under increased scrutiny in recent months. In February 2008, the Nebraska Supreme Court ruled that electrocution, the sole method of execution used in that state, violates the Nebraska constitution. “Condemned prisoners must not be tortured to death, regardless of their crimes,” the Nebraska court said.
Human Rights Watch urged the US to continue the moratorium on executions that has been in place since the US Supreme Court agreed in September 2007 to hear the Baze case.
“The existing stay on executions shows the US can live without the death penalty,” Fathi said.
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