Linguaxe “non sexista” politicamente correcta… e corrixida
A noticia aparece no diario Público do pasado día 15: “El sexismo ya tiene un corrector ortográfico”. O que resulta terrible é que haxa administracións públicas que paguen por este programa (segundo Libertad Digital unha licencia custa case dous mil euros), que ademais traballa exclusivamente baixo Windows e cos formatos de Microsoft Office.
Reproduzo o que escribiu Miquel Vidal (Barrapunto.com):
Nueva herramienta que detecta y corrige el “lenguaje sexista”
Leo en Público que una empresa ha creado una herramienta “para el control del lenguaje sexista” (PDF). El corrector, paradójicamente, no corrige el sexismo en el lenguaje, sino al contrario, lo extiende (a base de desdoblar el género común de la clase) y lo disemina (al ignorar la existencia del género neutro, común y epiceno en español). Pero esos detalles carecen de importancia: no cabe duda de que se está abriendo un pingüe negocio en torno a la corrección política: el corrector, orientado a las agencias gubernamentales (”empresas conciliadoras”, en neolengua) y a la moda orwelliana ministerial, cuesta la módica cifra de 2000 euros por licencia (con ofertas de 10K euros sin límite de licencias), que a buen seguro se acabará pagando con dinero de todos (de momento, los getafeños). No habría nada que objetar si no fuese porque todo esto se basa en un profundo desconocimiento de la gramática (al confundir sexo biológico y género gramatical) y un empeño en inocular prejuicios ideológicos neopuritanos. Se une a otras campañas en favor del control de la lengua (es decir, del pensamiento) que ya hemos comentado, como la del latín, lengua machista. Actualmente el programa sólo funciona en Windows y para el castellano, por lo que, como comenta jocosamente un amigo, un catalán usando Linux podrá (por el momento) seguir siendo tan sexista como le plazca.
Es de suponer que, con el tiempo, salgan plugins específicos para combatir el lenguaje racista, xenófobo, homófobo, islamófobo y un creciente catálogo de fobias políticamente correctas imposible de predecir (salvo el de la fobia a la estupidez, para ese no hay plugin que valga).
El corrector (¿o correctora?), se lamentan sus autores, solo es capaz de localizar “palabras”, y no de analizar y desambiguar contenidos, lo que les permitiría ir más allá y “cazar” el uso metafórico, la ironía y el doble sentido. Por fortuna, ese tipo de herramientas están lejos de lograrse, pero serán un primer paso para una policía del pensamiento, ya que sabemos por la historia del siglo XX que el totalitarismo subyace a todos estos empeños (imprescindible lectura: LTI).
Reproduzo tamén o que escribiu Antonio José Chinchetru (Libertad Digital):
Que alguna o algún empresaria o empresario gaste el dinero de su empresa en desarrollar una herramienta informática destinada a detectar lo que ella o él considera un “lenguaje sexista” (todo aquel que está bien utilizado y que no cae en el absurdo que la o el inteligente lector va a tener que soportar a lo largo de todo este artículo), es una cuestión que sólo atañe a la inversora o el inversor en cuestión. Que una o un particular quiere comprárselo es problema de quien decide utilizar su dinero así. Lo mismo si se trata de una empresa, tras la correspondiente decisión de la directiva o el directivo correspondiente.
Pero la cosa cambia cuando quien compra el programa informático es una administración pública. Y más si se tiene en cuenta que cada licencia de la herramienta en cuestión cuesta 1 950 más un mantenimiento anual de otros 320 (hay rebajas en caso de comprar varias de golpe). Pues ya ha habido quien ha decido malgastar el dinero de las y los contribuyentes en algo destinado a ser políticamente correcto e incorrecto lingüísticamente. Las y los responsables del Ayuntamiento de Getafe, puede que aconsejados por alguna funcionaria o algún funcionario, han decidido que dicha corporación municipal adquiera la aplicación en cuestión.
Las y los habitantes de la localidad madrileña no sólo van a tener que aguantar como los textos escritos por las y los funcionarios del Ayuntamiento, o por las o los altos cargos municipales, sean tan engorrosos como difíciles de leer. También tendrán que sufragar el feminismo irracional (no he encontrado a mujer u hombre alguna o alguno capaz de argumentar racionalmente que este ataque al idioma propicie la igualdad entre las personas) de sus políticas y políticos. El dinero con el que estas y estos idiotas metidos en la cosa pública van a pagar el programa ha salido de las y los contribuyentes.
Este tipo de absurdo no es nuevo. El autor (que no autora) del presente artículo todavía recuerda un cartel en un departamento de la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense de Madrid: “Todas y todos las alumnas y alumnos y profesoras y profesores están invitadas e invitados a la reunión”. La diferencia con el asunto (o la cuestión, no vaya alguna o alguno a acusarme de sexista por utilizar una palabra terminada en o existiendo otra que lo hace en a y que podría emplear de igual manera) de Getafe radica en que la chica o el chico que escribió aquello lo hizo ella o él solita o solito y sin ayuda de un carísimo programa pagado con los impuestos de las españolas y los españoles.
Aquellas y aquellos que quieran caer en la estupidez de escribir o hablar como está redactado este artículo están en su perfecto derecho de hacerlo. Lo que en ningún caso resulta legítimo es imponerlo desde la Administración y gastar el dinero de las y los ciudadanos en ello. Eso sí, tras escribir este texto comprendo que las funcionarias y funcionarios necesiten una ayuda para hacerlo; resulta agotador redactar así de mal.



Este é un tema no que ando hai uns meses, e que me enganchou.
Realmente trato de comprende-los argumentos a favor dunha linguaxe non sexista(mujerpalabra.net, http://hartasdeponerelrabito.blogspot.com/, etc.). Visitei páxinas e lin artículos e panfletos de todo tipo, pero non atopo unha doutrina unificada. Con esas, encontro que a miña expresión podería mellorar nese senso, pero ¿e as miñas actitudes?
Vexo en moitos destes documentos un tufo tipo “cos homes xa se sabe que non podemos contar”. ¿Por que? Eu son home e quero saber e mellorar.
Plantéxome a miúdo cómo resolver nas aulas o tema, xa non do sexismo na linguaxe, senón a unha linguaxe non discriminatoria en xeral. Supoño que é algo máis relacionado con actitudes que coas formas de expresión.
O do corrector paréceme unha idea… carísima.
Comentario�Comentarios por Marcos | Abril 24, 2008 |