Blog de César Salgado

Os papeis terman do que lles poñen, e internet nin che conto…

Zapatero: “La economía no es solo dinero, es también un estado de ánimo”

A economía é un estado de ánimo, di o presidente do Goberno español, en plena crise financeira e coas cifras do paro en máximos históricos (TVE, 26 – I – 2009). Se o país vai mal é porque non consumimos abondo. Se me vai mal a min é porque non teño espírito “emprendedor” abondo. Pero xa me sentía culpable antes, porque se o medio natural está degradado, a culpa é miña por non separa-los residuos domésticos, non cerra-las billas, non cambia-las lámpadas, non andar en bicicleta, non usa-lo transporte público nin un coche “híbrido”… ¿Perdiches traballo, casa, saúde e familia? Alégrate, se non teremos que botarche a culpa da crise.

Recordo, como exorcismo mental contra esta propaganda, o prólogo que Marvin Harris escribiu para o seu libro Cows, Pigs, Wars and Witches: The Riddles of Cultures (1974; edición española: “Vacas, Cerdos, Guerras y Brujas: Los Enigmas de la Cultura”; ISBN 9788420639635). A negrita é miña:

Este libro trata de las causas de estilos de vida aparentemente irracionales e inexplicables. Algunas de estas costumbres enigmáticas aparecen entre pueblos sin escritura o “primitivos”: por ejemplo, los jactanciosos jefes amerindios que quemas sus bienes para mostrar cuán ricos son. Otras pertenecen a sociedades en vías de desarrollo, entre las cuales mi tema predilecto es el de los hindúes que rehúsan comer carne de vaca aun cuando se estén muriendo de hambre. Sin embargo, otras aluden a mesías y brujas que forman parte de la corriente principal de nuestra propia civilización. Para confirmar mi punto de vista, he elegido deliberadamente casos raros y controvertidos que parecen enigmas insolubles.

Nuestra época afirma ser víctima de una sobredosis de intelecto. Con un espíritu vengativo, los estudiosos trabajan afanosamente en intentar mostrar que la ciencia y la razón no pueden explicar variaciones en los estilos de vida humanos. Y así se ha puesto de moda insistir en que los enigmas examinados en los capítulos que siguen no tienen ninguna solución. Quien preparó el terreno para gran parte de este pensamiento actual sobre los enigmas de los estilos de vida fue Ruth Benedict con su libro Patterns of Culture. Para explicar las sorprendentes diferencias entre las culturas de los kwakiutl, los dobuanos y los zuñi, Benedict recurrió a un mito que atribuyó a los indios digger. El mito decía: “Dios otorgó a cada pueblo una taza, una taza de arcilla, y de esta taza bebieron su vida… Todos hundían las tazas en el agua, pero cada taza era diferente”. Desde entonces esto ha significado para mucha gente que solo Dios sabe por qué los kwakiutl queman sus casas, por qué los hindúes se abstienen de comer carne de vaca, o los judíos y musulmanes aborrecen la carne de cerdo, o por qué algunas gentes creen en mesías mientras otras creen en brujas. El efecto práctico a largo plazo de esta experiencia ha sido desalentar la búsqueda de otro tipo de explicaciones. Pero una cosa está clara: si pensamos que un enigma no tiene una respuesta, nunca la encontraremos.

Para explicar pautas culturales diferentes tenemos que empezar suponiendo que la vida humana no es simplemente azarosa o caprichosa. Sin este supuesto, pronto se vuelve irresistible la tentación de renunciar a la tarea cuando afrontamos una costumbre o una institución que persiste en su carácter inescrutable. Con los años he descubierto que los estilos de vida que otros consideraban como totalmente inescrutables tenían en realidad causas definidas y fácilmente inteligibles. La principal razón por la que se han pasado por alto estas causas durante tanto tiempo es la de que todo el mundo está convencido de que “solo Dios conoce la respuesta”.

Otra razón por la que muchas costumbres e instituciones parecen tan misteriosas estriba en que se nos ha enseñado a valorar explicaciones “espiritualizadas” de los fenómenos culturales en vez de explicaciones materiales de tipo práctico. Sostengo que la solución de cada uno de los enigmas examinados en este libro radica en una mejor comprensión de las circunstacias prácticas. Y mostraré que un estudio más minucioso de las creencias y prácticas que parecen más raras revela que éstas se hallan fundadas en condiciones, necesidades y actividades ordinarias, triviales, podríamos decir “vulgares”. Entiendo por solución trivial o vulgar la que se apoya en tierra y está integrada por tripas, sexo, energía, viento, lluvia y otros fenómenos palpables y ordinarios.

Esto no significa que las soluciones que vamos a presentar sean en cierto sentido simples o evidentes. Ni mucho menos. La identificación de los factores materiales pertinentes en los acontecimientos humanos es siempre una tarea difícil. La vida práctica utiliza muchos disfraces. Cada estilo de vida se halla arropado en mitos y leyendas que prestan atención a condiciones sobrenaturales o poco prácticas. Estos arropamientos confieren a la gente una identidad social y un sentido de finalidad social, pero ocultan las verdades desnudas de la vida social. Los engaños sobre las causas mundanas de la cultura pesan sobre la conciencia ordinaria como láminas de plomo. Nunca es una tarea fácil, evitar, penetrar o levantar esta carga opresora.

En una época ávida por experimentar estados de conciencia fuera de lo corriente, tendemos a pasar por alto hasta qué punto nuestro estado mental ordinario es ya una conciencia profundamente mistificada –una conciencia aislada de un modo sorprendentemente de los hechos prácticos de la vida-. ¿A qué obedece esto?

En primer lugar a la ignorancia. La mayor parte de la gente solo es consciente de una pequeña parte de la diversidad de las alternativas en los estilos de vida. Si queremos pasar del mito y la leyenda a la conciencia madura, tenemos que comparar toda la variedad de culturas pasadas y presentes. En segundo lugar al miedo. Ante sucesos como el envejecimiento y la muerte, la conciencia falsa puede ser la única defensa eficaz. Y finalmente al conflicto. En la vida social ordinaria algunas personas siempre controlan o explotan a otras. Estas desigualdades se presentan tan disfrazadas, mistificadas y falseadas como la vejez y la muerte.

La ignorancia, el miedo y el conflicto son los elementos básicos de la conciencia cotidiana. El arte y la política elaboran con estos elementos una construcción onírica colectiva cuya función es impedir que la gente comprenda qué es su vida social. Por consiguiente, la conciencia cotidiana no puede explicarse a sí misma. Su misma existencia depende de una capacidad desarrollada de negar los hechos que explican su existencia. No esperamos que los soñadores expliquen sus sueños; tampoco debemos, pues, esperar que los participantes en los estilos de vida expliquen sus estilos de vida.

Algunos antropólogos e historiadores adoptan el punto de vista opuesto. Argumentan que la explicación de los propios protagonistas constituye una realidad irreductible. Nos advierten que no debemos tratar jamás la conciencia humana como un “objeto”, y que el marco científico adecuado para el estudio de la Física o de la Química no es pertinente para el estudio de los estilos de vida. Algunos profetas de la moderna “contracultura” sostienen incluso que la excesiva “objetivación” es responsable de las injusticias y desastres de la Historia reciente. Uno de ellos afirma que la conciencia objetiva siempre conduce a una pérdida de “sensibilidad moral”, equiparando así la búsqueda del conocimiento científico con el pecado original.

Nada sería más absurdo. El hambre, la guerra, el sexismo, la tortura y la explotación han estado presentes durante toda la Historia y la Prehistoria, mucho antes de que alguien lanzara la idea de intentar “objetivar” los acontecimientos humanos.

Algunas personas, desilusionadas con los efectos secundarios de la tecnología avanzada, piensan que la ciencia es “el estilo de vida dominante en nuestra sociedad”. Puede que esta afirmación valga para nuestros conocimientos de la naturaleza, pero se equivoca totalmente respecto a nuestros conocimientos de la cultura. Por lo que se refiere a los estilos de vida, el conocimiento no puede ser el pecado original, puesto que todavía permanecemos en nuestro estado original de ignorancia.

Pero permitidme posponer la discusión más extensa de las pretensiones de la contracultura hasta el último capítulo. Permitidme mostrar primero cómo se puede dar una explicación científica de importantes enigmas de los estilos de vida. Poco ganaremos argumentando sobre teorías que no están fundandas en hechos y contextos específicos. Solo pido un favor: tened presente que, al igual que cualquier científitico, espero presentar soluciones probables y razonables, no certeras. Sin embargo, por imperfectas que puedan ser, las soluciones probables deben tener prioridad sobre esa inexistencia de soluciones que vemos en el mito de los indios digger de Benedict. Como cualquier científico, acojo con satisfacción las explicaciones alternativas, siempre que cumplan mejor los requisitos de la demostración científica y en la medida que expliquen tanto. Pero empecemos con los enigmas.

3 Febreiro 2009 Publicado por | Politics, Propaganda, Science, Spain | 2 Comentarios

Noticias sobre TDAH

Estou case seguro de que o titular do diario madrileño El País está equivocado. As prescripcións de Ritalin ou Concerta non poden chegar ó 33% dos rapaces holandeses. Supoño que habería un 33% de incremento, en calquera caso. Copio un extracto co realmente interesante da noticia (a negrita é miña):

[...] puede suceder [...] que se esté medicando como hiperactivos a niños que no lo son a pesar de mostrar síntomas parecidos.

Esta última hipótesis, aún por demostrar, es la que preocupa a Trudy Dehue, psicóloga y filósofa de la Universidad de Groningen. Autora de uno de los libros de referencia sobre el incremento de las depresiones en los países ricos, La epidemia de la depresión ["De depressie-epidemie. Over de plicht het lot in eigen hand te nemen" (The depression-epidemic. On the duty to manage one's destiny)], sostiene que los padres tienen hoy una doble responsabilidad. “En una sociedad donde se mide a la gente por sus prestaciones, se pueden sentir culpables del hecho de que sus hijos puedan no funcionar de forma satisfactoria. Nadie quiere que en el futuro sus hijos puedan echarles en cara que no tuvieron suficientes oportunidades por no haberles dado unos medicamentos que estaban a su alcance. Lo malo es que también pueden ser criticados por brindárselos, pues no son productos inocuos y los niños, al tener que medicarse, pueden acabar interiorizando que no son suficientemente buenos siendo ellos mismos“, dice.

Dehue reconoce que hay niños hiperactivos que pueden beneficiarse del apoyo de la psiquiatría, pero apunta que tal vez otros casos requieran un enfoque más sociológico que individual: “Escuelas más pequeñas; menos actividades extraescolares; menos presión para ser mejor de lo que se es; más espacio para jugar fuera”, propone. “La industria farmacéutica se ha aprovechado de la ambigüedad del manual de la Asociación de Psiquiatría de Estados Unidos [DSM-IV] sobre qué se puede considerar TDAH, para ofrecer sustancias destinadas a lograr que las chicas estén calmadas”, añade.

Su opinión es compartida por un sector de los psiquiatras holandeses, reacios a recetar demasiado pronto psicoestimulantes a los menores. Otro grupo, por el contrario, cree que las tensiones de la sociedad han desencadenado la aparición del trastorno. “Yo preferiría que se diera menos importancia a la mejora del individuo, ya sean niños o adultos. Mejorando las precarias circunstancias en las que muchos viven, cambiarían ya muchas cosas. No habría que etiquetarlos en masa de enfermos psíquicos, porque ese calificativo acaba formando parte de su identidad”, concluye.

Outra noticia, esta dos Estados Unidos, onde si é escandalosa a sobreprescripción:

Stimulant drugs cause cocaine-like brain changes

Mon Feb 2, 2009 10:40pm GMT

By Julie Steenhuysen

CHICAGO (Reuters) – A common stimulant drug used to treat attention deficit hyperactivity disorder can cause brain changes in mice similar to those seen in cocaine addiction, U.S. researchers said on Monday.

They said healthy mice exposed to daily injections of the Novartis drug Ritalin, or methylphenidate, developed changes in the reward centers of their brains, and some of these changes resembled those in mice given cocaine.

“Methylphenidate, which is thought to be a fairly innocuous compound, can have structural and biochemical effects in some regions of the brain that can be even greater than those of cocaine,” Dr. Yong Kim of Rockefeller University in New York, whose study was published in the Proceedings of the National Academy of Sciences, said in a statement.

The study, funded by the National Institute on Drug Abuse, follows a number of studies in humans that have found the drugs to be safe when used to treat ADHD.

It was prompted by reports suggesting that more than 7 million people in the United States have abused methylphenidate, using it to get high or to improve academic performance.

Dr. Nora Volkow, director of the National Institute on Drug Abuse, said in a telephone interview that very little is known about the effects of these drugs when used to improve concentration in healthy people.

“What this study shows was in these animals exposure of two weeks to methylphenidate actually produced changes that are comparable to what is seen with chronic exposure to cocaine,” Volkow said.

Millions of children take stimulants such as Ritalin and Shire Plc’s Adderall to treat ADHD, a condition marked by restlessness, impulsiveness, inattention and distractibility that can interfere with a child’s ability to pay attention in school and maintain social relationships.

Volkow stressed that studies in adolescents show methylphenidate does not increase the risk for later addiction, and several have found adolescents with ADHD are far more likely to smoke or abuse drugs, and treatment with stimulants such as Ritalin can lower this risk.

“If you don’t treat them as adolescents, actually you may be seeing more abuse of substances,” Volkow said.

But she said nonmedical use of methylphenidate and other stimulants may lead to addiction.

Part of the reason there has been an increase in the abuse of stimulant medications has to do with the notion that they are less dangerous than illicit substances, she said.

“This is wrong. They can be as dangerous as illicit substances when used inappropriately.”

(Editing by Maggie Fox and Mohammad Zargham)

3 Febreiro 2009 Publicado por | Education, Human Rights, Science | Deixar un comentario