“Ut queant laxis” gregoriano (voz de Giovanni Vianini)
Este himno gregoriano usouno Guido d’Arezzo, a principios do século XI, como axuda para aprende-las notas. En concreto, usou as sílabas iniciais dos seis primeiros versos para o seu solfexo: ut, re, mi, fa, sol, la. Máis tarde “ut” foi substituída por “dó” (excepto en francés), e incorporouse a nota “si” (“ti” nos países anglosaxóns) para completa-la escala diatónica.
Ut queant laxis
resonare fibris
mira gestorum
famuli tuorum,
solve polluti
labii reatum,
sancte Ioannes.
Aquí canta Giovanni Vianini:
God bless you for sharing culture and beauty!
Piccinini: Corrente VI “L’Alemana” (Valéry Sauvage, theorbo)
O traballo máis coñecido do compositor Alessandro Piccinini (1566 – ca. 1638) son dous libros de música para laúde: Intavolatura di liuto et di chitarrone, libro primo (Bologna, 1623) e Intavolatura di liuto (Bologna, 1639), este último publicado postumamente polo seu fillo Leonardo Maria Piccinini. A colección do 1623 é moi importante porque, no extenso prefacio, inclúe un detallado manual de interpretación e afirma ser o inventor do arquilaúde. Piccinini fixo tamén importantes modificacións no chitarrone (tiorba).
Valéry Sauvage toca aquí a Corrente VI, “L’Alemana”, nunha tiorba construída polo luthier Didier Jarny…
Palestinian-origin Jordanians deprived of their nationality (HRW report)
Os palestinos sofren a condición de apátridas, non so nos territorios ocupados de Cisxordania e Gaza, senón tamén en Israel, Xordania, Siria, Líbano, e noutros países onde se refuxiaron.
Human Rights Watch (HRW) publicou recentemente un informe dunhas 60 páxinas sobre os palestinos privados de nacionalidade en Xordania. Leva por título “Stateless Again: Palestinian-Origin Jordanians Deprived of their Nationality”. Copio un extracto da súa introducción:
[...] More than half of the 6.3 million population of Jordan is of Palestinian origin, that is, from areas west of the River Jordan, including the West Bank, today’s Israel, and Gaza. With the exception of persons from Gaza, the vast majority of those persons of Palestinian origin have Jordanian citizenship. However, since 1988, and especially over the past few years, the Jordanian government has been arbitrarily and without notice withdrawing Jordanian nationality from its citizens of Palestinian origin, making them stateless. For many of them this means they are again stateless Palestinians as they were before 1950.
Some Jordanian officials have said they are doing so in order to forestall supposed Israeli designs to colonize the West Bank, by maintaining the birthright of Palestinians to live in the West Bank. Yet the real reason may be Jordan’s desire to be able to rid itself of hundreds of thousands of Jordanian citizens of Palestinian origin whom Jordan could then forcibly return to the West Bank or Israel as part of a settlement of the Palestinian refugee problem caused by the 1948 and 1967 Arab-Israeli wars. At least that appeared to be the interpretation of a high-ranking Ministry of Interior official who in July 2009 said that certain Jordanians of Palestinian origin would remain Jordanian nationals only until such time that a refugee settlement had been reached.
So far, Jordan has withdrawn its nationality from thousands of its citizens of Palestinian origin, over 2 700 between 2004 and 2008 alone. It has done so, in the individual cases HRW identified, in an arbitrary manner and in violation of Jordan’s nationality law of 1954. Under that law Palestinian residents of the West Bank in 1949 or thereafter received full Jordanian nationality following Jordan’s incorporation of the West Bank in April 1950.
The West Bank came under Israeli occupation in 1967, and Jordan ceased to exercise control over the area, although it maintained its claim to sovereignty, and Jordanian law continued to apply in the West Bank. In 1983 Jordan introduced color-coded travel cards for Jordanians of Palestinian origin in the West Bank, in order to facilitate their travel to and from the West Bank under Israeli occupation: a green one for West Bank residents, and a yellow one for West Bankers who had moved to the East Bank. The introduction of this system of green and yellow cards in practice created three tiers of citizenship rights, differentiating original East Bank Jordanians and the two groups of West Bank-origin Jordanian nationals (whom Jordanian law still formally considered its nationals and citizens with equal rights). Jordanians residing in the West Bank sometimes lost their right to live in the East Bank. Today, possession of a green or yellow card can serve as the official basis for withdrawing nationality. [...]
Silvia Ribeiro: “Los transgénicos usan más tóxicos”
Copio, do diario mexicano La Jornada (30 – I – 2010), o artigo “Los transgénicos usan más tóxicos”, escrito por Silvia Ribeiro (grupo ETC)…
Los cultivos transgénicos han significado un aumento sin precedentes del uso de agrotóxicos (herbicidas y otros plaguicidas). Un informe del doctor Charles Benbrook publicado a fin de 2009 (Impacts of genetically engineered crops on pesticide use: the first thirteen years, The Organic Center) analizando el uso de agrotóxicos en Estados Unidos en soya, maíz y algodón transgénico de 1996 a 2008, muestra que las variedades transgénicas aumentaron el uso de agrotóxicos en más de 144 millones de kilogramos en esos 13 años. Estados Unidos es el mayor y más antiguo productor de transgénicos, por lo que los datos son significativos a nivel global.
Es grave porque los agrotóxicos son un importante factor de daños ambientales (al agua, suelos, flora y fauna) y a la salud humana. Muchos son disruptores endócrinos (producen desequilibrio hormonal con disminución de la fertilidad o infertilidad) y/o afectan el sistema nervioso e inmunológico, entre otros problemas. Se ha comprobado que los alimentos elaborados con transgénicos, contienen residuos de agrotóxicos hasta 200 veces más altos que los elaborados con cultivos que no lo son, debido a la gran cantidad de agrotóxicos que se les aplica en la siembra.
La gran mayoría del aumento que registra este nuevo informe se debe a los transgénicos tolerantes a herbicidas, principalmente al glifosato, que en estos 13 años ha pasado a ser el veneno más ampliamente usado en la Historia de la agricultura. El aumento ha sido progresivo, acumulándose a través de los años. En los años 2007 y 2008 se registró 46 por ciento del aumento total.
El motivo principal es el surgimiento de hierbas invasoras que se han hecho resistentes a los herbicidas. Al igual que con los antibióticos, el uso continuado promueve cada vez mayor inmunidad en los organismos que se quiere combatir. El glifosato ya ha provocado resistencia en un mínimo de nueve diferentes hierbas invasoras, de las cuales el mayor problema en grandes áreas al sur de Estados Unidos es el surgimiento de amaranto resistente a agrotóxicos. Debería ser un alerta para México, donde el amaranto, junto al maíz, es parte de la dieta usual y existe en todo el país.
Para enfrentar la resistencia de invasoras, los agricultores emplean dosis mucho mayores de glifosato y tóxicos que habían sido descartados por su alta peligrosidad (prohibidos en algunos países) como atrazina, paraquat y 2,4-D. Este último es componente del “Agente Naranja”, arma química usada por Estados Unidos en la guerra de Vietnam, desarrollado justamente por Monsanto, la mayor empresa de agrotransgénicos.
El glifosato, que las empresas describían como inocuo –aunque nunca fue verdad y Monsanto fue multado por publicidad engañosa debido a esta afirmación– era considerado menos tóxico que otros herbicidas. Sin embargo, esta comparación se hacía con una cantidad igual del componente activo de diferentes químicos usada en un área similar. Actualmente, gracias a los transgénicos, la concentración del glifosato ha aumentado exponencialmente y el informe reporta que en ciertos casos se usan cantidades 100 veces mayores que de otros herbicidas por unidad de área, por lo cual finalmente tiene un impacto mucho mayor que incluso herbicidas clasificados como más peligrosos. Por otra parte, frente a la falla de efectividad, las empresas aumentan el porcentaje de componente activo en las fórmulas y le agregan surfactantes y otras sustancias para coadyuvar la acción del glifosato, lo cual aumenta y agrega impactos.
Andrés Carrasco, embriólogo de la Universidad de Buenos Aires, publicó en 2009 estudios en Argentina (segundo productor mundial de transgénicos) constatando graves afectaciones en anfibios y en salud humana por causa del glifosato, contrariamente a la creencia de relativa inocuidad del componente. Al igual que a otros científicos que han denunciado los verdaderos efectos de los transgénicos, Carrasco sufrió una vergonzosa persecución de parte de autoridades oficiales y académicas (respaldadas por Monsanto), que fue internacionalmente repudiada. (Ver Darío Aranda, Lo que sucede en Argentina es casi un experimento masivo, Página 12, 3/5/09).
Las empresas “enfrentan” el problema de las resistencia en malezas con más de lo mismo: creando transgénicos que tienen más cantidad de genes ajenos, para resistir aplicaciones simultáneas de varios agrotóxicos y con varias cepas de la toxina Bt para hacerlos insecticidas. El apilamiento de genes es muy lucrativo para las empresas –las semillas cuestan hasta el triple que las convencionales–, pero multiplican los riesgos de contaminación del ambiente, del flujo genético a otros cultivos y los riesgos del consumo, tanto por la presencia de nuevos elementos, como por la sinergia negativa que se crea entre ellos. Uno de los peores ejemplos de este tipo es el maíz SmartStax de Monsanto, con ocho rasgos transgénicos apilados, que aunque fue llevado a juicio en Canadá por no haber sido evaluados sus impactos en la salud, fue irresponsablemente aprobado recientemente por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), para su consumo en México.
Son varios los informes de probada solidez publicados en 2009, que derrumban los mitos sobre los transgénicos que nos quieren vender las empresas. Éste muestra que los transgénicos usan más venenos y contaminan más. Otros, que producen menos (Failure to Yield, UCS, 2009) o tienen daños y riesgos serios a la salud (Asociación Americana de Medicina Ambiental, mayo 2009). Hay que terminar de raíz con este experimento masivo donde nos envenenan a todos para favorecer el lucro de unas cuantas trasnacionales.
Artigos relacionados (neste mesmo blog ou na miña páxina):
- Silvia Ribeiro: “Epidemia de lucro” (1 – V – 2009)
- Silvia Ribeiro: “Los microbios de Pandora” (13 – VI – 2007)
- Silvia Ribeiro: “Las ratas de Monsanto” (11 – VI – 2005)
- Silvia Ribeiro: “Democracia transgénica” (16 – IV – 2005)
- Silvia Ribeiro: “Los cazadores de genes” (25 – VIII – 2004)
- “Terminator, amenaza para las 30 razas y cientos de variedades de maíz en México” (13 – VIII – 2001)
Wilhelm Hauff, copyright 160 anos despois de morto
Será legal, pero non é lexítimo que alguén cobre “direitos de autor” polas obras de García Lorca ou polas de Lope e Calderón, ou polas de Mahler…
O escritor e pedagogo Gianni Rodari, que formulaba miles de preguntas como método de creación, respondía a algunhas contundentemente: “¿Por que os reis son reis? Os reis son reis porque o din eles. Pero sono so mentras a xente llelo permite. Cando o pobo se dá conta de que os reis son persoas como as demais e ten forza abondo para botalos, proclámase a república. [...]“.
Moitas advertencias que aparecen en libros, discos, películas, etcétera, son so FUD, unha forma de meternos medo. Poñen que están prohibido case todo e que eles teñen tódolos direitos reservados. A lei (e iso que a fan eles) so lles permite reservar algúns direitos; se os usuarios cren que os teñen todos, millor para eles.
Moitas veces o “copyright” está porque os papeis terman do que lles poñen, os reis son reis porque o din eles. Estes días, rexistrando libros para o catálogo da biblioteca escolar, encontrei un libro que poñía “copyright 1988 Wilhelm Hauff” (e, por certo, non poñía nada da tradución, que si podía xerar direitos). Mirei quen era ese autor e resulta que… ¡morreu no 1827! As obras de Wilhelm Hauff están, pois, no dominio público. Accesibles, por exemplo, no Project Gutenberg e en Hauff’s Fairy Tales (University of Pennsylvania).
Sei que é anecdótico, pero pode ser tamén ilustrativo…