Blog de César Salgado

Os papeis terman do que lles poñen, e internet nin che conto…

Walter Benjamin: Erfahrung und Armut

Por fin rematei a lectura de Discursos interrumpidos, I (Taurus, Madrid, 1973. ISBN: 843061091X), que é unha compilación de varios escritos, traducidos ó español por Jesús Aguirre, do filósofo alemán Walter Benjamin (1892 – 1940).

Non lin todo seguido, e quedoume para o final Erfahrung und Armut (“Experiencia y pobreza”), publicado en Die Welt im Wort (Praha, 1933). Copio os primeiros parágrafos porque o proceso que describen me atinxe persoalmente, en canto afeccionado á música e á literatura de transmisión oral, ós contos, ás cancións folclóricas, ás paremias…

Aínda me atrevo a aventurar que o punto de inflexión que rompe case totalmente coa transmisión da cultura oral, que el sinala para Alemaña na “grande guerra” (1914 – 1918), aquí tivo lugar na “guerra civil” (1936 – 1939).

En nuestros libros de cuentos está la fábula del anciano que en su lecho de muerte hace saber a sus hijos que en su viña hay un tesoro escondido. Solo tienen que cavar. Cavaron, pero ni rastro del tesoro. Sin embargo cuando llega el otoño, la viña aporta como ninguna otra en toda la región. Entonces se dan cuenta de que el padre les legó una experiencia: la bendición no está en el oro, sino en la laboriosidad.

Mientras crecíamos nos predicaban experiencias parejas en son de amenaza o para sosegarnos: “Este jovencito quiere intervenir. Ya irás aprendiendo”. Sabíamos muy bien lo que era experiencia: los mayores se la habían pasado siempre a los más jóvenes. En términos breves, con la autoridad de la edad, en proverbios; prolijamente, con locuacidad, en historias; a veces como una narración de países extraños, junto a la chimenea, ante hijos y nietos.

¿Pero dónde ha quedado todo eso? ¿Quién encuentra hoy gentes capaces de narrar como es debido? ¿Acaso dicen hoy los moribundos palabras perdurables que se transmiten como un anillo de generación a generación? ¿A quién le sirve hoy de ayuda un proverbio? ¿Quién intentará habérselas con la juventud apoyándose en la experiencia?

La cosa está clara: la cotización de la experiencia ha bajado y precisamente en una generación que de 1914 a 1918 ha tenido una de las experiencias más atroces de la Historia universal. Lo cual no es tan raro como parece. Entonces se pudo constatar que las gentes volvían mudas del campo de batalla. No enriquecidas, sino más pobres en cuanto a experiencia comunicable. Y lo que diez años después se derramó en la avalancha de libros sobre la guerra era todo menos experiencia que mana de boca a oído.

No, raro no era. Porque jamás ha habido experiencias tan desmentidas como las estratégicas por la guerra de trincheras, las económicas por la inflación, las corporales por el hambre, las morales por el tirano. Una generación que había ido a la escuela en tranvía tirado por caballos, se encontró indefensa en un paisaje en el que todo menos las nubes había cambiado, y en cuyo centro, en un campo de fuerzas de explosiones y corrientes destructoras, estaba el mínimo, quebradizo cuerpo humano.

Una pobreza del todo nueva ha caído sobre el hombre al tiempo que ese enorme desarrollo de la técnica. […]

26 Xullo 2007 - Posted by | Folklore, History, Literature, Philosophy

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