Blog de César Salgado

Os papeis terman do que lles poñen, e internet nin che conto…

SIGRE – SOGAMA: toneladas de medicamentos nun vertedoiro de Cerceda

As noticias saen estes días no diario coruñés La Opinión e noutros medios. A miña impresión é que á maioría dos implicados nunca lles importaron o medio ambiente nin a saúde pública. Total, ¿que pode pasar se criamos bacterias resistentes a antibióticos en cantidades industriais? Hai merda para todos e, aproveitando que hai eleccións dentro dun mes, acaban de poñer a funcionar un dos ventiladores máis potentes.

SOGAMA almacenó sin permiso toneladas de basura hospitalaria de toda España (La Opinión, 29 – I – 2009)

El vertedero de Areosa recibe cada año, pese a carecer de permisos, varios miles de kilos de desechos médicos . El ex jefe del Área Técnica informó de las anomalías a los consejeros de la empresa pública.

M. MORENO. A Coruña. La Sociedade Galega de Medio Ambiente (SOGAMA) consintió durante meses el vertido incontrolado de residuos hospitalarios y farmacológicos procedentes de la planta SIGRE en el vertedero de Areosa -gestionado por la empresa privada DANIGAL- a pesar de que dichas instalaciones no cuentan con la autorización pertinente. Así lo hizo constar el ex jefe del Área Técnica Ramón Pérez Mariño en una veintena de correos electrónicos a los que ha tenido acceso este periódico dirigidos al ex consejero delegado de la empresa pública Fernando Bustío. Después de que Bustío abandonase voluntariamente el puesto en la empresa pública, en octubre pasado, Mariño volvió a advertir de esta anomalía al nuevo número dos de SOGAMA, Ángel Alonso.

El SIGRE (Sistema Integrado de Gestión y Recogida de Envases) es un procedimiento de recogida selectiva que la industria farmacéutica ideó para que los ciudadanos puedan desprenderse tanto de los envases como de los restos de medicinas con los que cuentan en casa sin perjudicar al medio ambiente.

El programa SIGRE, cuenta con el apoyo de los gobiernos central y de los ejecutivos autonómicos del Estado, y pretende garantizar el tratamiento medioambiental adecuado tanto de los residuos de fármacos como de los envases que los contienen, conforme a sus especiales características. Con esta forma de proceder se quiere evitar los eventuales daños que los medicamentos pueden causar en el caso de que se arrojen a la basura o si se tiren al desagüe.

El perjuicio medioambiental puede ser muy grave si los componentes y principios activos de los fármacos entran en contacto con otros residuos pero es especialmente nocivo si éstos se mezclan con el agua de los ríos o de los acuiferos.

En SOGAMA, según notificó Mariño al responsable del personal de la planta, la vigilancia no existió. “Durante todo el proceso, SIGRE lleva a cabo un control exhaustivo de la recogida y trazabilidad de los residuos de medicamentos”, que llegan, procedentes de todas las farmacias de España, a su planta de selección y clasificacion de medicamentos de Cerceda en A Coruña, según puede leerse en la página web de la industria farmacéutica, promotora del programa.

La ley obliga a SIGRE a remitir “trimestral, semestral y anualmente” a las autoridades medioambientales detallados informes en los que se recogen las actuaciones llevadas a cabo en todas las provincias y en cada una de las comunidades autónomas en las etapas previas a su centralización de todos los residuos del país en la planta coruñesa de Cerceda. Y es aquí cuando supuestamente se produce el fallo en la gestión de los residuos, altamente contaminantes.

Un correo electrónico enviado por el ex responsable del Área Técnica de SOGAMA el 9 de julio pasado al entonces consejero delegado de la empresa pública alertaba ya de la entrada incontrolada de residuos al vertedero de Areosa que gestiona DANIGAL. “Te comunico que siguen entrando residuos hospitalarios y rechazo de la plaza de medicamentos [SIGRE], en el vertedero de Areosa que como te informaba en mi anterior correo no estamos autorizados para depositarlos en esta instalación”.

Ese mismo correo le fue transmitido al actual número dos de la empresa pública, Ángel Alonso, quien sustituyó en el cargo a Bustío, el pasado 5 de diciembre.

Previamente, en otra comunicación, Mariño informaba a Alonso de las actuaciones de su predecesor en el puesto. “Ángel [Alonso]: por parte del anterior consejero delegado se autorizó hasta el 31/11/2008 la entrada de residuos del SIGRE a la empresa DANIGAL en el vertedero de Areosa a pesar de que dicha instalación no está autorizada para ello, por lo que considero que se debe comunicar al gestor del vertedero la prohibición de aceptación a partir de la mencionada fecha el residuo indicado. Un saludo”.

Ante la ausencia de respuesta por parte de la empresa, Pérez Mariño insistió en sus comunicaciones dirigidas a Ángel Alonso en otro correo electrónico fechado el 17 de diciembre pasado. “Ángel, como actual responsable de la Autorización Ambiental Integrada, mi deber es denunciar los siguientes hechos que están aconteciendo en el vertedero de Areosa y que están en contra de lo especificado en la Autorización Ambiental Integrada de SOGAMA. [Se está produciendo la] entrada masiva de residuos urbanos sin empacar en el vaso tres, actualmente en explotación y la entrada de residuos procedentes del SIGRE, con códigos distintos a los específicos como admisibles en la Autorización Ambiental Integrada en las instalaciones de Areosa”.

Despidos

Tanto el jefe del Área Técnica, Ramón Pérez Mariño, de la empresa pública -participada en un 51% por la Xunta y en un 49% por Unión Fenosa-, como el responsable de Calidad y Medio, Pedro Alcázar, fueron despedidos por SOGAMA el martes pasado por la supuesta “ocultación” de resultados de las analíticas de Areosa. Mariño es uno de los seis imputados en la causa de los vertidos tóxicos en el río Lengüelle, a su paso por Cerceda, en cuyo cauce fueron hallados varios miles de peces en octubre pasado.

Las causas del despedido radican, según SOGAMA, en que desde el Área Técnica “se ocultó a la dirección de la empresa y a la Consellería de Medio Ambiente y a Augas de Galicia, informes analíticos procedentes de Areosa”. La empresa pública asegura que “alteraron el proceso de control al repetir las analíticas hasta que arrojaban unos resultados conforme a los parámetros de vertido autorizado”.

Se da la circunstancia de que tanto Ramón Pérez Mariño como Pedro Alcázar fueron dos de los cuatro directivos de SOGAMA firmantes de un escrito de denuncia presentado en la Consellería de Economía e Facenda el pasado 12 de noviembre, en el que se recogían supuestas anomalías irregulares de la empresa pública en la adjudicación de contratos. El presidente de la entidad pública lo negó y lo atribuyó a una maniobra política del Partido Popular.

SOGAMA no incineró ninguno de los millones de fármacos recogidos en España desde 2002 (La Opinión, 30 – I – 2009)

La industria farmacéutica anuncia medidas ante el incumplimiento del acuerdo con DANIGAL y SOGAMA. En contacto con el agua y otros residuos, los medicamentos usados pueden ser altamente tóxicos.

PILAR MERA. A Coruña. Todo el operativo diseñado por la industria farmacéutica española para reciclar los medicamentos usados o caducados y evitar que acaben dañando el medio ambiente y la salud pública se frustra al llegar al vertedero de SOGAMA en Areosa. Ese es el destino de las 12 000 toneladas de fármacos que fueron recogidos en toda España durante los últimos seis años bajo el programa SIGRE, un sistema de reciclaje único en Europa cuyo objetivo es recuperar los envases e incinerar los restos de los medicamentos para obtener energía.

Desde que se inauguró el sistema en 2002, todos los fármacos desechados en los contenedores distribuidos por las farmacias españolas llegan a la planta SIGRE de selección y clasificación de medicamentos de Cerceda, una instalación de la empresa DANIGAL. Allí, los operarios separan los productos médicos de los envases, que son enviados a reciclar según se trate de cajas, botellas o tubos de cartón, papel o plástico. En cuanto a los restos de los medicamentos, muchos de ellos caducados, en lugar de ser enviados a la planta incineradora de SOGAMA para quemarlos y convertirlos en energía, tal y como había dispuestos la industria farmacéutica, los fármacos se entierran en el vertedero que la sociedad pública tiene en Areosa, junto a los millones de basura en descomposición que se acumulan allí.

Los medicamentos, en especial si están caducados, pueden resultar altamente tóxicos y contaminantes si sus principios activos entran en contacto con otros residuos y, sobre todo, si se mezclan con el agua. Enterrar los medicamentos en el vertedero supone un grave incumplimiento del acuerdo al que llegaron DANIGAL y SIGRE, la empresa creada en 2002 por la industria farmacéutica con el único objetivo de dar una salida ecológica a los residuos farmacológicos que se acumulan en los domicilios. En su página web, SIGRE se define como “una iniciativa ecológica sin ánimo de lucro que pretende evitar que tanto los envases como los restos de los medicamentos se mezclen con otros residuos domésticos y acaben en la basura o en el desagüe, contaminando nuestros ríos”. Para ello, SIGRE puso en marcha en 2002 un complejo sistema de distribución y logística en el que participan 20 000 farmacias y 150 almacenes en toda España, en los que se van recogiendo y almacenando los medicamentos que ya no sirven y que los particulares dejan en unos contenedores blancos marcados con una cruz verde. Además, en estos seis años y medio SIGRE ha invertido grandes cantidades de dinero en campañas de publicidad para sensibilizar a la población de la necesidad de no tirar a la basura los fármacos que ya no necesiten, por su alta toxicidad, insistiendo en que la mejor solución es incinerarlos. Sin embargo, ni uno solo de los fármacos desechados en los últimos seis años en toda España ha sido quemados -o “valorizados energéticamente”- en SOGAMA. En lugar de eso, las 12 000 toneladas de medicamentos recogidas por SIGRE y clasificadas por DANIGAL desde junio de 2002 acabaron en el vertedero de SOGAMA en Areosa, en el municipio coruñés de Cerceda.

Así lo reconocieron ayer tanto SOGAMA -entidad participada en un 51% por la Xunta y en un 49% por FENOSA– como DANIGAL, la empresa que gestiona la planta SIGRE en Cerceda. En una nota de prensa, SOGAMA admitió ayer que “desde junio de 2002 el vertedero de Areosa gestionó los rechazos procedentes de la planta SIGRE de Cerceda”. Sin embargo, la sociedad pública anunció que precisamente el pasado jueves 22 dejó de recibir medicamentos en el vertedero de Areosa, poniendo fin al sistema que había empleado durante seis años y medio. Según la nota, la Autorización Ambiental Integrada concedida por la Xunta a SOGAMA en abril de 2008 limita el tipo de residuo que pueden recibir sus instalaciones, por lo que la sociedad pública ya está reformando la planta “para que los rechazos de SIGRE puedan ser valorizados energéticamente [incinerados]” en el complejo público de Cerceda.

SOGAMA atiende así las reclamaciones del ex jefe técnico de la sociedad pública, Ramón Pérez Mariño -despedido esta semana, después de haber denunciado en noviembre junto a otros tres trabajadores las irregularidades en la gestión de la sociedad-, que en julio del año pasado notificó a sus superiores mediante varios emails que en el vertedero se estaban acumulando residuos médicos para los que no había autorización.

SIGRE se entera por LA OPINIÓN

En cuanto a DANIGAL, la empresa que se encarga de clasificar los medicamentos, seleccionar los envases para el reciclado y enviar a SOGAMA los fármacos que quedan, fuentes de la empresa confirmaron a este diario que desde que comenzó a funcionar la planta SIGRE “los medicamentos siempre se llevaron al vertedero de Areosa” y no a las instalaciones incineradoras de SOGAMA. Además, DANIGAL añade que no es culpa suya que los fármacos no sean incinerados como acordó con SIGRE. “Nosotros sólo acordamos llevarlos a SOGAMA, que es el gestor autorizado para quemar las pastillas. Y el vertedero de Areosa también es una instalación de SOGAMA”, alegaban ayer desde la empresa -que a su vez también es la concesionaria que gestiona el basurero de Areosa-.

Mientras, en SIGRE se quedaron “de piedra” al conocer ayer por este diario que ninguno de los medicamentos recogidos en las farmacias de toda España durante seis años y medio fue incinerado en SOGAMA, como habían previsto y como, de hecho, recoge su página web: “Los restos de medicamentos (…) van destino a la planta de valorización energética del gestor autorizado SOGAMA, donde se utilizan como combustible para la obtención de energía eléctrica”. Ante esta situación, la empresa creada por la industria farmacéutica anunció ayer que estudiará de forma urgente qué medidas tomar.

O SIGRE ameaza con denunciar a DANIGAL polo caos do lixo farmacéutico (Xornal de Galicia, 31 – I – 2009)

A entidade pediu tamén explicacións a Medio Ambiente e SOGAMA pola acumulación de residuos medicinais na Areosa.

Miguel Pardo. XORNAL.COM. A Coruña. O SIGRE (Sistema Integrado de Gestión y Recogida de Envases) ameaza con denunciar a DANIGAL, empresa que xestiona a súa planta de envases farmacéuticos en Cerceda, se comproba que estivo seis anos botando restos de medicamentos ao vertedoiro de SOGAMA na Areosa en lugar de incineralos.

A entidade estatal encargada da reciclaxe de todos os restos de medicamentos que son depositados nas farmacias españolas asegurou onte nun comunicado estar “totalmente sorprendida e preocupada” polas informacións aparecidas neste diario. SOGAMA limitouse desde 2002 e ata hai menos dunha semana a ciscar dúas mil toneladas de lixo farmacéutico anuais no seu vertedoiro, xestionado tamén por DANIGAL.

SIGRE iniciou xa onte unha investigación abrindo “un proceso de información cos diferentes xestores autorizados de residuos cos que traballa”. “No caso de detectarse algún tipo de conducta ou actividade non conforme aos compromisos adquiridos con eles, SIGRE tomará as medidas oportunas para defender os seus dereitos e reclamar as responsabilidades que xuridicamente procedan”, dixo. Un voceiro da entidade sen ánimo de lucro advertiu a este diario de que “denunciará” a DANIGAL e os xestores implicados se se comproban “estas acusacións tan graves”, aínda que aclarou que non ten “por que poñer en dúbida” as xustificacións dadas no día de onte polas empresas implicadas.

Porque o SIGRE púxose en contacto onte á mañá con DANIGAL, SOGAMA e SOGARISA (a onde se levan os residuos farmacéuticos máis perigosos) para comprobar o correcto tratamento dos restos farmacéuticos. A entidade di dispoñer “da documentación que certifica que os restos de medicamentos sempre se destinaron á valorización enerxética”.

Fontes achegadas ás empresas implicadas e consultadas por este diario aseguran, no entanto, que SOGAMA e DANIGAL chegaron incluso a modificar facturas para xustificar ante o Sigre a incineración dunha gran parte de residuos que nunca foron queimados.

O SIGRE aclarou onte tamén que a súa actividade fíxose sempre “baixo a tutela e o control das autoridades medioambientais da Xunta de Galicia”. Así, o sistema de reciclaxe de mediciñas confirmou que xa enviou un escrito á Consellería de Medio Ambiente pedíndolle explicacións.

“Esperamos unha resposta da Xunta e esperamos que nos achegue toda a información da que dispón sobre este tema”, insistiu un voceiro do SIGRE, que tamén pediu explicacións a SOGAMA, aínda que aclarou que a súa firma “non ten ningunha relación contractual” coa Sociedade Galega de Medio Ambiente, senón con DANIGAL, que quixo responder ás súas acusacións con outro comunicado.

DANIGAL pásalle a bóla a SOGAMA

Así, DANIGAL remitiu un comunicado aos medios nos que aclara que a súa empresa “xestiona a planta de reciclaxe de restos de envases farmacéuticos con todas as autorizacións necesarias e dacordo co contrato asinado co SIGRE”.

A compañía con sede na Coruña pásalle a bóla a SOGAMA ao aclarar que “ningún técnico” da sociedade pública “rexeitou a recepción dos residuos entregados por DANIGAL, polo que se debe entender que cumprían cos condicionantes necesarios para os eu tratamento nas instalacións”.

Juan Arias, responsable da planta SIGRE de DANIGAL e fillo do ex conselleiro delegado de SOGAMA, Mauro Arias, non quixo facer declaracións e limitouse a dicir que “tomará as medidas que se teñan que tomar” ante as acusacións.

DANIGAL manifestou tamén no comunicado o seu “rexeitamento á utilización do nome da compañía en conflitos laborais e/ou políticos alleos á lícita actividade da compañía e das persoas que, día tras día, realizan o seu traballo con total honestidade na compañía”.

Ademais, a compañía, envolta en varios escándalos medioambientais nos últimos meses, desmentiu “calquera tipo de irregularidade denunciada por fontes anónimas e de escasa credibilidade”.

Seis traballadores de DANIGAL están imputados na investigación que leva a cabo o Xulgado de Instrución número 1 da Coruña polos vertidos tóxicos ao río Lengüelle procedentes do vertedoiro de SOGAMA que a empresa xestiona. Ademais, outro vertedoiro da súa propiedade recibiu durante máis dun ano 5 000 toneladas mensuais de lixo urbano da Coruña e da súa área metropolitana malia non contar con autorización para facelo.

A planta SIGRE carece de depuración e verte residuos nun rego de Cerceda (Xornal de Galicia, 1 – II – 2009)

As impurezas e os restos da limpeza da instalación que xestiona DANIGAL acaban nun regato cercano ao parque acuático da localidade.

Miguel Pardo. XORNAL.COM. A Coruña. A planta SIGRE, que pretende ser un exemplo de reciclaxe e coidado do medio ambiente, incumpre coas condicións mínimas de respecto co contorno. A instalación que xestiona DANIGAL en Cerceda, e que trata todos os restos de medicamentos das farmacias de España, carece de depuración e verte impurezas e desperdicios da súa limpeza a un regato cercano.

O centro, situado no polígono do Acevedo, non conta con elementos mínimos de depuración para tratar os líquidos resultantes da limpeza da planta, polo que acaban directamente nun rego situado a uns vinte metros e achegado tamén ao parque acuático de Cerceda. Segundo fontes próximas á compañía, a planta carece de rede de sumidoiros para uns líquidos que adoitan conter restos de medicamentos moi contaminantes, sobre todo se os seus principios activos se mesturan coa auga.

A planta SIGRE, cuxo responsable é Juan Arias –fillo do ex conselleiro delegado de SOGAMA Mauro Arias–, volveu nos últimos días ao centro da polémica ao comprobarse que a maioría dos restos de medicamentos derivados da instalación acabaron ciscados no vertedoiro de SOGAMA nos últimos seis anos.

DANIGAL incumprou así o acordo con SIGRE de 2002 que especificaba que os rexeitamentos da reciclaxe de medicamentos serían incinerados en SOGAMA. Segundo fontes consultadas por este diario, unhas 2 000 toneladas anuais de fármacos foron depositadas no vertedoiro da Areosa, que tamén é xestionado por DANIGAL malia ser propiedade da sociedade pública. Dous camións diarios e 12 000 toneladas durante os últimos seis anos.

O SIGRE (Sistema Integrado de Gestión y Recogida de Envases), un organismo que conta co apoio dos gobernos central e autonómicos, pediu xa explicacións a DANIGAL e a SOGAMA e recoñeceu estar “totalmente sorprendido” ante as informacións publicadas.

Esta entidade estatal sen ánimo de lucro anuncia incluso que “denunciará” a DANIGAL se comproba que non cumpriu co acordo asinado en 2002, malia aclarar que non ten “por que dubidar” da palabra dos seus xestores. SIGRE pediu documentación tanto á compañía que xestiona os tratamentos farmacéuticos como a SOGAMA.

DANIGAL, pola súa banda, pasoulle a bóla á compañía pública e lembrou que “ningún técnico” da sociedade “rexeitou a recepción dos residuos entregados” pola súa empresa e que acababan ao final no vertedoiro da Areosa.

DANIGAL responde así a unha nova acusación de neglixencia medioambiental. Seis traballadores da compañía están imputados nas dilixencias abertas polo Xulgado de Instrución número 1 da Coruña tras os vertidos ao río Lengüelle que provocaron a morte de milleiros de troitas.

Ademais, Xornal de Galicia adiantou tamén que un vertedoiro privado de DANIGAL na Areosa acolleu durante ano e medio unhas 5 000 toneladas mensuais de residuos urbanos da Coruña e da súa área metropolitana malia carecer de autorización e presentar graves deficiencias.

“SOGAMA está saturado”

Por outra banda, o Partido Popular de Galicia asegura que o vertedoiro de SOGAMA está saturado e que so ten capacidade para funcionar dous ou tres meses máis.

O voceiro de Medio Ambiente do grupo parlamentario do PPdeG, Jaime Castiñeira, nun comunicado feito público onte, afirma que o vertedoiro que SOGAMA ten na Areosa so dispón de capacidade para seguir funcionando un máximo de dous ou tres meses, pola falta de espazo, tal e como acreditan unhas fotos recentes.

Segundo os populares, as fotos achegadas polo seu partido certifican como a base da morea de residuos sólidos almacenados neste lugar sitúase no límite dos terreos adquiridos por SOGAMA.

El SEPRONA acusa al gestor de los residuos de SOGAMA de vertidos “voluntarios y reiterados” (La Opinión, 11 – II – 2009)

La Guardia Civil, que investiga escapes contaminantes de DANIGAL al Lengüelle, destaca en sus diligencias que el río es afluente del Tambre, que “abastece a distintas poblaciones, como Santiago”.

MARIOLA MORENO. A Coruña. El Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil de A Coruña (SEPRONA) acusa a DANIGAL, la empresa que gestiona los residuos orgánicos de SOGAMA, de vertidos “voluntarios y reiterados” al río Lengüelle, procedentes del vertedero de Areosa radicado en el municipio coruñés de Cerceda.

Así se desprende de las diligencias abiertas por los agentes especializados de la Guardia Civil, a las que ha tenido acceso este periódico, y que se encuentran en poder del Juzgado de Instrucción Número 1 de A Coruña que investiga la contaminación sufrida por el regato en los últimos meses.

Las pesquisas policiales se remotan al 18 de octubre del año pasado como consecuencia de las denuncias presentada por dos vecinos de Cerceda, tras el descubrimiento de cientos de truchas muertas en el cauce del río. Una vez llevada a cabo la inspección ocular del curso del río, los agentes de la Guardia Civil advirtieron “restos de grasa o hidrocarburos”. “Una vez se procede al estudio del lecho […], se evidencia una presencia de elementos externos a los autóctonos del arroyo que se fijan en el sustrato pero […] que no corresponden con un único y puntual aporte de estos elementos, sino que presentan aspecto de persistencia y afección continuada en el tiempo”, recoge el informe policial.

Analíticas

Con el fin de “ahondar” en los factores que pudieran determinar las causas tanto del vertido denunciado, “proveniente de la planta de SOGAMA”, como de “las condiciones de degradación que presenta el arroyo de Areosa, el SEPRONA solicitó además varios estudios, uno de ellos llevado a cabo por técnicos de la Facultad de Biología de la Universidad de Santiago. De los resultados de las analíticas realizadas se desprende que: “La situación del regato se ajusta a las características típicas de un estado de contaminación que se viene reforzando en el tiempo”.

Esta afirmación de los técnicos se fundamenta en el hecho de que “es necesario un periodo largo [de tiempo] durante el cual se haya facilitado el progresivo establecimiento de grupos faunísticos muy tolerantes a la contaminación, al tiempo que desaparecen de las comunidades aquellos que son más sensibles”, advierte el informe de la Guardia Civil.

Los resultados que se infieren de este estudio refuerzan, según hicieron constar los agentes especializados del SEPRONA, la “situación de contaminación persistente” declarada por los vecinos denunciantes, quienes hicieron constar a la Guardia Civil que habían sido testigos “de episodios de vertidos anteriores al cauce del Lengüelle a través del arroyo de Areosa procedentes del vertedero de SOGAMA y operado por la empresa DANIGAL S.A.”.

De este modo, de los análisis obtenidos a partir de las investigaciones y diligencias practicadas por la unidad de protección de la naturaleza de la Guardia Civil, junto con las analíticas llevadas a cabo por distintos departamentos de la Universidad de Santiago de Compostela, así como otro responsabilidad de Augas de Galicia, reflejan “una conducta típica continuada contra el medio ambiente y los recursos naturales llevada a cabo por la actividad profesional que desarrolla la empresa DANIGAL en Areosa”, según recoge el equipo de investigación.

El SEPRONA tampoco pasa por alto en su escrito enviado al juzgado de instrucción coruñés que esta conducta se plasma en la “contaminación que presenta el regato de Areosa” y destaca que éste es “afluente del Lengüelle que a su vez lo es del Tambre” y que según refleja la Guardia Civil “es el que abastece de agua a distintas poblaciones a lo largo de su curso, entre ellas Santiago de Compostela”.

Los agentes de la Guardia Civil relacionan además los vertidos contaminantes con las “puntuales apariciones de mortandad piscícola”, como la que desencadenó las investigaciones en curso, y avisan de que “igual que estas especies han muerto por los efectos de los elementos descritos, otras especies o precursores de la vida pudieron verse afectados causando daños que a simple vista no son apreciables pero que a la postre pudieran repercutir en un descenso de la vida en general en las aguas del Lengüelle”.

Finalmente, toda vez que los agentes del SEPRONA se interesaron sobre cualquier eventual incidencia en el interior del complejo de Danigal en los días previos al escape contaminante, y, dado que los operarios “lo negaron”, la Guardia Civil concluye que “los vertidos tuvieron que tener lugar de forma voluntaria”.

Falsos testimonios (La Opinión, 11 – II – 2009)

La Guardia Civil mantiene que tanto el director general de DANIGAL como el responsable de SOGAMA en Areosa mintieron sobre el origen y las causas de los vertidos.

P. MERA. A Coruña. La investigación del SEPRONA sobre los vertidos tóxicos de SOGAMA no fue fácil. Algunos de los imputados maquillaron sus declaraciones juradas y ocultaron datos sobre las irregularidades en el vertedero de Areosa. El director de DANIGAL se desentendió de las analíticas que demostraban que los vertidos eran tóxicos, cuando en realidad las recibía por correo en su oficina, y el jefe de Planta de SOGAMA aseguró que los derrames al río Areosa eran naturales y provenían de una braña cercana al vertedero

La investigación del SEPRONA sobre los vertidos en SOGAMA revela que muchos de los implicados ocultaron o incluso falsearon información en sus declaraciones. Uno de ellos fue el jefe de Planta de SOGAMA y responsable del vertedero de Areosa por parte de la sociedad pública, José Manuel Candal, quien declaró que el cauce de agua que llegaba al río Areosa y que salía de las instalaciones de SOGAMA provenía “de una braña” cercana de la que, según él, caía el agua de la lluvia hasta el río. Sin embargo, el SEPRONA destaca que si realmente el vertido manase de la braña “lo haría con aguas cristalinas, y no con la coloración” negruzca que presentaba el río el día del vertido. Los agentes de la Guardia Civil también desmontan la versión de Candal asegurando que, en los días de las inspecciones, el vertido que según el representante de SOGAMA era natural había desaparecido, pese a que en los días anteriores había llovido en la zona. Todo ello, según el informe de la Guardia Civil, “parece desvestir de veracidad las afirmaciones del señor Candal”. Otra declaración señalada como “significativa” por los agentes del SEPRONA en su informe es la del director general de DANIGAL, Emilio Granda, que apuntó a dos técnicos de la empresa como los únicos responsables de la “operatividad diaria” del vertedero de Areosa, desvinculándose así de los vertidos y de los fallos de depuración. Sin embargo, el SEPRONA destaca que tras la declaración de otros imputados queda claro que “el primer responsable de la operatividad de DANIGAL en Areosa” es el jefe de Planta de SOGAMA, Manuel Candal, y que este “informaba” de cualquier incidencia directamente al propio Granda. El director de DANIGAL en Galicia también mintió, según la Guardia Civil, cuando aseguró que los responsables de conocer las analíticas del agua, y de tomar medidas cuando estas superaban los niveles legales de toxicidad eran los técnicos de DANIGAL. En su informe, el SEPRONA matiza que Granda sí conocía las analíticas que demostraban que los vertidos eran tóxicos porque la empresa que las hace, CEIMA Ingeniería, “las envía a la central de DANIGAL en Avilés”, sede de la Dirección General.

El SEPRONA constata graves fugas desde la balsa de seguridad del vertedero de SOGAMA (La Opinión, 12 – II – 2009)

El ex jefe del Área Técnica de la sociedad pública denunció que las lonas que cubren los residuos están llenas de “grandes cortes” por los que se filtran los lixiviados tóxicos que acaban en el río Lengüelle.

P. MERA / M. MORENO. A Coruña. La investigación de la Guardia Civil sobre los vertidos tóxicos al río Lengüelle procedentes del vertedero de SOGAMA en Areosa (Cerceda) revela las graves deficiencias en la impermeabilización y depuración de las montañas de basura que gestiona la empresa DANIGAL. Según denunciaron los agentes del Seprona, en la esquina de una de las balsas de seguridad donde se acumulan toneladas de lixiviados (líquidos altamente tóxicos que se generan en los lugares de concentración de basura) se producen “filtraciones a través del terreno hasta desembocar en el arroyo Areosa”, afluente del Lengüelle.

Esta agua que se filtra desde el vertedero hasta el río sin ningún tipo de control tenía un color “marrón intenso con aporte de espumas”, según la inspección ocular de los agentes del Servicio de Protección da Natureza (SEPRONA), el cuerpo especializado de la Guardia Civil al que el Juzgado de Instrucción número 1 de A Coruña encargó la investigación sobre el presunto delito ecológico cometido en el río Lengüelle el 18 de octubre, cuando murieron más de 3 000 truchas debido a un vertido contaminante. Además, los agentes del SEPRONA constataron en la zona de la filtración “la presencia de numerosas plantas de ortiga, especie que abunda en terrenos ricos en nitrógeno, lo que indica que dicha zona se encontraría afectada por aportes de materia orgánica procedentes del vertedero de Areosa”. Es decir, que el agua encharcada junto a las balsas de lixiviados que cae “incontroladamente” hasta el río Areosa no está limpia ni depurada, aunque en principio sólo debería tratarse de agua de lluvia.

La explicación la ofreció el ex jefe del Área Técnica de SOGAMA, Ramón Pérez Mariño, quien en diciembre denunció ante sus superiores las “fugas de lixiviados y de aguas pluviales” en el vertedero. En la nota que envió a Ángel Alonso, consejero delegado de la sociedad pública, Mariño alerta de que “se detectaron grandes cortes en la lámina de impermeabilización”, las lonas que cubren las montañas de basura, de más de diez metros de altura. Estos agujeros en el plástico se hicieron, según Mariño -despedido de SOGAMA en enero tras ser acusado de manipular las analíticas que demostraban la contaminación del agua-, para meter por ellos unos tubos en los que se recogen las aguas pluviales que se acumulan en las cunetas de los vasos y que son bombeadas de nuevo al vertedero. Este circuito de retroalimentación fue diseñado por SOGAMA para aliviar la carga de la depuradora del vertedero, que la sociedad pública alquila a otra empresa y que no tiene capacidad suficiente para tratar los lixiviados que generan las 500 000 toneladas de basura que se entierran en Areosa cada año.

El resultado es que las aguas pluviales, que deberían estar limpias, y los lixiviados (los restos líquidos de la basura) altamente tóxicos se mezclan sin control y en grandes cantidades, superando la capacidad de la depuradora. Y lo que no es depurado, se filtra o se vierte directamente al río Areosa, afluente del Lengüelle, que a su vez desemboca en el Tambre, el río que abastece a Santiago de Compostela, entre otras localidades.

De hecho, durante una de sus inspecciones en el vertedero, el 27 de octubre, los guardias civiles presenciaron cómo “un tractor cisterna de una las balsas identificadas por los operarios como de pluviales extraían el contenido de la misma revertiéndolo al circuito de lixiviados”. El SEPRONA destaca en su informe que el agua de la lluvia que se acumula en las cunetas del vertedero “debería estar desprovista de contenido contaminante y, de poseerlo, nunca debería llegar a las balsas, sino ser depurada”.

Delito continuado e intencionado

Sin embargo, DANIGAL -la empresa que gestiona el vertedero de SOGAMA- permitió que las aguas contaminadas llegasen al río Areosa. Así lo denunciaron los agentes del Seprona encargados del caso, que en su informe para el juez acusaron a DANIGAL de llevar a cabo una “conducta continuada contra el medio y los recursos naturales” durante sus actividades en Areosa. Según la Guardia Civil, DANIGAL realizó los vertidos de forma “reiterada y continuada” en el tiempo, y con la “absoluta intención” de recortar gastos.

El PP acusa a Medio Ambiente de conocer y ocultar los vertidos (La Opinión, 12 – II – 2009)

El diputado Ruiz Rivas volvió a reclamar la dimisión del conselleiro Manuel Vázquez “por su responsabilidad directa con los hechos”.

REDACCIÓN. A Coruña. “La Consellería de Medio Ambiente tiene constancia formal, desde hace por lo menos ocho meses, de los vertidos producidos en el vertedero de SOGAMA, pero ocultó los hechos y negó las evidencias”, denunció ayer el portavoz parlamentario del Partido Popular de Galicia, Manuel Ruiz Rivas.

Por este motivo, el diputado popular volvió a reclamar la dimisión del titular de ese departamento, el socialista Manuel Vázquez. “En cualquier otro país del mundo, el conselleiro ya habría cesado hace mucho tiempo y, con toda probabilidad, estaría a punto de ser imputado por su responsabilidad directa con los hechos”, manifestó Ruiz Rivas.

En un comunicado, el diputado popular aseguró que técnicos de la Consellería de Medio Ambiente inspeccionaron el vertedero de Areosa “hace al menos ocho meses y detectaron vertidos ilegales”.

Ruiz Rivas destacó los “riesgos evidentes para la salud pública” de que se viertan lixiviados tóxicos en un río del que se abastecen poblaciones como Santiago, tal y como informó ayer LA OPINIÓN.

El Juzgado de Instrucción Número 1 de A Coruña es el que está al frente de las investigaciones después de que el pasado 18 de octubre dos vecinos de Cerceda denunciaran la aparición de centenares de truchas muertas en el cauce del Lengüelle a su paso por el municipio coruñés. A raíz de estos hechos, los agentes especializados del Seprona determinaron que la fuga tóxica procedía de la planta de SOGAMA. Hasta el momento hay 11 personas imputadas por un presunto delito continuado contra el medio ambiente y los recursos naturales.

También la asociación ecologista Verdegaia denunció ayer lo que considera “un fracaso” de las políticas medioambientales de la Xunta, en las que se incluía “poner en valor el territorio mediante políticas sostenibles, de calidad urbanística y de habitabilidad, debido al apoyo de la Xunta a REGANOSA, los planes sectoriales de piscifactorías, puertos deportivos, los concursos eólicos y la política minera”, advirtieron. Además, a juicio de los ecologistas, el Gobierno bipartito “ha incumplido” algunos compromisos del Programa Contrato “ambientalmente beneficiosos”.

Por todo ello, Verdegaia participará el domingo en una marcha con el lema “Gobierne quien gobierne, Galicia no se vende”.

De botiquín a gigantesco polvorín (Suplemento “Crónica” de El Mundo, 15 – II – 2009):

Las medicinas caducadas que llevamos a la farmacia no se destruyen. Son arrojadas a un gran vertedero en Galicia, que ya tiene 12 000 toneladas.

PACO REGO

Una alambrada marca la frontera. A un lado, los montes verdes que dan cauce al río Lengüelle, afluente del Tambre que da de beber a Santiago de Compostela. Al otro lado, el vertedero exclusivo donde se deberían incinerar todas las medicinas caducadas de España. Una bomba de relojería a cielo abierto. Doce mil toneladas de fármacos (penicilinas, barbitúricos, hormonas, anticonceptivos…) mezclados con basura urbana en descomposición. Seis años de silencio.

—Las camionetas llegaban a diario cargadas de medicamentos caducados, sin las cajas, y se vaciaban directamente al basurero.

Habla a Crónica quien ha sido testigo directo de una barbaridad medioambiental sin precedentes. El escenario, el vertedero público de Areosa, en el municipio coruñés de Cerceda, propiedad de la Xunta de Galicia. Algo muy gordo ha fallado. Detrás de la alambrada, en realidad, hay un auténtico botiquín explosivo: fármacos contaminantes que podrían filtrarse hasta las aguas; bacterias que podrían hacerse resistentes a las penicilinas…

El desastre también tiene su vertiente crematística. Cerca de 45 millones de euros, el dinero invertido por la industria farmacéutica desde 2002 para que los medicamentos en desuso no se tiren a un contenedor o por los desagües de las casas, han terminado en la basura. El plan, pionero en Europa, para organizar de una vez por todas la recogida y destrucción de fármacos desechados falla en su último y definitivo eslabón: la incineración.

—¿Por qué no se han quemado en estos años?
—Porque no había, ni hay, los hornos adecuados para quemar las medicinas. No hay capacidad ni para todos los residuos comunes —añade la misma fuente.

—¿Lo sabían los jefes?
—Sí. Todo el mundo, en mayor o menor grado, era consciente de que muchas cosas se estaban haciendo mal. Lo que pasa es que nadie quiere perder su trabajo. Todos, incluidos los trabajadores, saben que se la juegan.

Hay miedo en el vertedero. Amenazas de muerte, vertidos incontrolados a un río, despidos, investigaciones de la Guardia Civil en marcha… Y toneladas de medicinas recogidas durante seis años en las 20 500 farmacias de todo el país que en verdad no se han incinerado. ¿Quién responde ahora de tamaño escándalo? ¿Cómo explicar a los ciudadanos que todas esas medicinas viejas que llevaban a la farmacia de su barrio, confiados en que así se destruirían y no terminarían dañando el medio ambiente, han acabado mezcladas con basura común en un vertedero gallego?

«Nosotros somos los primeros en sentirnos engañados. La incineración es parte fundamental de un programa ecológico que hemos puesto en marcha y que ellos [los gallegos] se comprometieron por escrito a realizar. No entiendo qué ha podido pasar. Son unos irresponsables», dice apretándose los puños sobre la mesa Juan Carlos Mampaso, el máximo gestor del Sistema Integrado de Gestión y Recogida de Envases (SIGRE).

Todo arranca en 2002. Se vende a bombo y platillo a la opinión pública. Unos contenedores cilíndricos, pintados de blanco y verde, señalan en las boticas repartidas por toda la geografía nacional el lugar preciso para depositar los fármacos sobrantes. Era el primer paso de una cadena de recogida diseñada al detalle con criterios ecológicos. Alrededor de 140 almacenes, diseminados por las principales capitales, y una amplia flota de camionetas (las mismas que abastecen a las farmacias) completan la tarea.

El plan funciona. O eso parece. Diez toneladas de medicinas salen cada día rumbo a Galicia. Su destino es la planta de clasificación y selección que una empresa privada, Danigal, que se ocupa de la gestión de residuos, tiene muy cerca del vertedero público coruñés. Allí, siguiendo la hoja de ruta establecida por SIGRE, cliente de DANIGAL, el cartón y los plásticos se separan para su posterior reciclado. Hasta ahí, todo correcto. Otro cantar es el destino que se les daba a las medicinas, según se descubre ahora. Al no incinerarse los residuos, todo el plan de las farmacéuticas se derrumba como un castillo de naipes. Los gestores del SIGRE ya preparan la querella contra DANIGAL, a la que contrató para llevar a cabo su plan completo, conscientes del duro golpe que se venía dando a sus espaldas a un programa ecológico modélico en el que han arrimado el hombro las 17 comunidades y el Gobierno central.

Lo que ahora SIGRE saca a la luz ya había sido gritado, con poco éxito, desde algunas formaciones políticas y sindicales gallegas. «Lo hemos denunciado en el Parlamento y pedido al consejero de Medio Ambiente que explique por qué se ha consentido semejante barbaridad», asegura el responsable de medioambiente del PP en Galicia, Jaime Castiñeiras. «Aquí huele a podrido, y no sólo por las basuras», añade Enrique Llames, jefe del área ecológica de CCOO.

Son pocos los que están dispuestos a dar la cara. Crónica ha intentado varias veces hablar con el consejero de Medio Ambiente, Manuel Vázquez, Pachi, como le llaman sus paisanos. «El señor Vázquez nada tiene que ver con este asunto», zanjan desde su gabinete, en Santiago de Compostela. Una respuesta cuanto menos sorprendente, pues el polémico basurero pertenece a la Sociedad Gallega de Medio Ambiente (SOGAMA), creada por la Xunta, y mantiene acuerdos con DANIGAL.

El pasado 29 de diciembre, ocho agentes del SEPRONA, el grupo de la Guardia Civil encargado de perseguir delitos ecológicos, registró la sede de SOGAMA —su presidente, José Álvarez, tampoco ha querido dar explicaciones a este suplemento— y se incautó de diversos archivos de ordenador y documentos oficiales de la sociedad dueña del basurero. Buscaban, al parecer, indicios de «un delito continuado contra el medioambiente y los recursos naturales» provocado por residuos tóxicos procedentes del vertedero. De hecho, SOGAMA sólo estaría depurando la tercera parte de los líquidos sucios de su planta.

¿Qué pasaría si estos líquidos fueran a parar al río Lengüelle, situado a poco más de 500 metros del vertedero, cargados de restos de medicamentos?

«La mezcla de fármacos y residuos urbanos en un vertedero produce reacciones químicas cuyo resultado es impredecible», asegura Raúl Vieira, bioquímico de profesión y uno de los mayores expertos en el tratamiento de residuos peligrosos. «Incluso se pueden generar virus y bacterias que en contacto con una gran masa de medicamentos sin tratar se hagan resistentes. Es el caso de las penicilinas». ¿Y si alcanzasen el río? «No hay depuradora que los frene. Y peor aún si los fármacos proceden, como en este caso, de un vertedero. Se produce un cóctel químico que actúa como lo hacen las hormonas. Son los llamados disruptores endocrinos. Ya ocurrió en el río Llobregat y los peces, por ejemplo, cambiaron de sexo». Y en las personas, ¿qué pasaría? «Todavía es pronto para saberlo. Esto es como jugar a la ruleta rusa», concluye Vieira.

Ramón Pérez Mariño, ex jefe del área Técnica de SOGAMA, nunca ha jugado con balas aunque las ha recibido en forma de amenazas. Sus continuas denuncias sobre el mal estado del vertedero —y de las prácticas irregulares de sus superiores—, no sólo le han llevado al paro. Lo acredita un documento en poder de Crónica. En él, Mariño asegura ante el SEPRONA de la Guardia Civil de A Coruña (19-12-2008) que el jefe de planta del vertedero, José Antonio Ribeiro, «le amenazó de muerte». Dice más: «No era la primera vez que lo hacía».

El testimonio de otro defenestrado lo corrobora. El ya ex abogado del área jurídica y de personal de SOGAMA, José María Hernández Sanmamed, certifica tres días después (22-12-2008) en las mismas dependencias de la Benemérita, que ya en mayo de 2006 fue testigo directo de las brutales amenazas. Ocurrió, dice, en mayo de 2006 a la salida de un restaurante y en presencia del consejero delegado de SOGAMA, Francisco Bustío (abandonó su cargo el pasado octubre). «Ribeiro, al tiempo que le profería diversos insultos, le amenazó diciéndole que le iba a matar». Y añade el letrado: «Todas estas amenazas vienen como consecuencia de que Mariño exigía el cumplimiento con exactitud de la gestión del vertedero […]. Y esto molestaba a Ribeiro, que lo que pretendía era realizar barbaridades dentro del vertedero».

Al otro lado de la alambrada el silencio es ley. Hay miedo dentro y fuera del vertedero. Una bomba química podría estallar.

Sólo falta saber cuándo.

La Xunta mantuvo durante años un vertedero ilegal de medicamentos (ABC, 27 – II – 2009)

Un informe alerta sobre graves riesgos sanitarios por residuos sin tratar en una planta que depende del consejero de Medio Ambiente, candidato del PSOE.

EVARISTO AMADO. Santiago.
Un informe independiente realizado por Zaghreca Consultores a petición de una asociación de consumidores, al que ha tenido acceso ABC, califica como un desastre ecológico y para la salud pública sin precedentes la existencia, durante más de seis años, de vertidos incontrolados de medicamentos procedentes de más de 20 000 farmacias de toda España en la planta de la Sociedade Galega do Medio Ambiente (SOGAMA), empresa mixta participada mayoritariamente por la Xunta y dependiente de la Consejería de Medio Ambiente, cuyo titular, Manuel Vázquez, se presenta como número uno del PSOE por Orense el 1-M.

Sucesión de irregularidades

El «Informe sobre los riesgos potenciales para el medio ambiente y la salud por supuestos vertidos ilegales de residuos de medicamentos en la planta de SOGAMA en Cerceda (Areosa)» analiza las posibles consecuencias de la filtración en el agua de los residuos procedentes del Sistema Integrado de Gestión y Recogida de Envases (SIGRE), que gestiona la recogida y eliminación de todos los desechos sobrantes de medicamentos nacionales.

El estudio, que no especifica el impacto ambiental al no cuantificar SIGRE los medicamentos procesados, estima a partir de las memorias anuales del organismo que un total de 1 800 toneladas de residuos fueron depositados sin control sólo en 2007. El informe, no obstante, adolece de una relación concreta de los medicamentos depositados -no disponible-, aunque presenta una relación de posibles efectos adversos sobre las personas de producirse filtraciones en el agua que llega al consumo humano.

Alergias, cáncer…

Éstas son: alergias infantiles, resistencia a antibióticos, efectos carcinógenos (cáncer), disfunciones hormonales (afectan especialmente a la calidad del semen), etc. Por ello, relata que «no se ha producido en el mundo un hecho como éste; ya que tras la recogida mediante un sistema eficiente se abandonan los medicamentos sin destrucción».

El vertedero de SOGAMA donde se almacenaban los residuos de fármacos, en el polígono de O Acevedo, es gestionado por una concesionaria, la empresa privada DANIGAL, y no contaba con las autorizaciones pertinentes. Tampoco con un sistema de depuración para los acuíferos en caso de fugas. El antiguo jefe del área técnica de SOGAMA, Ramón Pérez Mariño, lo advirtió en reiteradas ocasiones al ahora ex consejero delegado de SOGAMA, Fernando Bustío, número dos de la empresa. Algún tiempo después, también alertó a Ángel Alonso -sucesor de Bustío en octubre del año pasado- que fue informado de la situación al acceder al cargo.

En un correo electrónico del 9 de julio, Mariño escribía a Bustío: «Te comunico que siguen entrando residuos hospitalarios y rechazo de la plaza de medicamentos en el vertedero de Areosa, que, como te informaba en mi anterior correo, no estamos autorizados para depositar en esta instalación». Mariño informó a Alonso de que «por parte del anterior consejero delegado se autorizó hasta el 31/11/2008 la entrada de residuos del SIGRE a la empresa DANIGAL en el vertedero de Areosa a pesar de que dicha instalación no está autorizada para ello». Mariño pedía que se le comunicase al gestor «la prohibición de aceptación a partir de la mencionada fecha».

Pérez Mariño y el responsable de Calidad y Medio, Pedro Alcázar, fueron despedidos en enero por SOGAMA acusados de ocultar resultados de las analíticas del vertedero. SOGAMA les achacó entonces el haber repetido los análisis de control en la zona hasta que los resultados de las pruebas eran satisfactorios. Tanto Mariño como Alcázar, junto a otros dos directivos de SOGAMA, habían firmado una denuncia presentada ante la Consejería de Economía, el pasado 12 de noviembre, por una supuesta adjudicación irregular de la empresa. Tras seis años y medio de almacenamiento incontrolado, SOGAMA anunciaba el 22 de enero pasado el bloqueo a los medicamentos en Areosa.

SOGAMA anunciaba reformas en la planta de Cerceda para «valorizar energéticamente» los fármacos en las nuevas infraestructuras. DANIGAL, responsable de separar y clasificar los residuos, confirmó que «siempre se llevaron al vertedero de Areosa». «Nosotros sólo acordamos llevarlos a SOGAMA, que es el gestor autorizado para quemar las pastillas. Y el vertedero de Areosa también es de SOGAMA», apuntaba la compañía.

SIGRE investiga

Tras contactar con la Consejería de Medio Ambiente, SIGRE anunció el pasado 30 de enero la apertura de una investigación y se reservó el derecho de «reclamar las responsabilidades que jurídicamente procedan» a DANIGAL, ya que no mantiene ninguna relación directa con SOGAMA. DANIGAL, a su vez, respondió que nunca ningún técnico de la sociedad mixta rechazó los residuos entregados.

O SIGRE denuncia a SOGAMA, que responderá con outra demanda (Xornal de Galicia, 29 – IV – 2009)

O sistema estatal leva a sociedade pública e a DANIGAL ante a xustiza pola xestión dos restos de medicamentos en Cerceda e agarda que os tribunais “establezan responsabilidades” polo tratamento duns fármacos ciscados nun vertedoiro en lugar de ser inicinerados.

Miguel Pardo

O SIGRE cumpriu a súa ameaza. O Sistema Integrado de Gestión y Recogida de Envases presentou a pasada semana unha demanda contra DANIGAL e SOGAMA co obxectivo de que os tribunais “sexan os encargados de esclarecer os feitos e establecer as responsabilidades que correspondan” pola xestión dos residuos de medicamentos en Cerceda.

Máis de 10 000 toneladas de lixo farmacéutico foron ciscadas durante seis anos e medio no vertedoiro de SOGAMA en lugar de ser incineradas, tal e como establecía o acordo entre o SIGRE e DANIGAL.

A sociedade pública, que lembra que non ten ningunha relación contractual co SIGRE, aclara que cumpriu o acordo asinado en 2002 con DANIGAL e que establecía que a súa misión era “xestionar” os residuos farmacéuticos que chegaban das farmacias de toda España a Cerceda, pero nunca incineralos, xa que as súas instalacións “non estaban tecnicamente preparadas”. De feito, a nave de recepción necesaria estará rematada o vindeiro mes de maio.

Ademais, varios certificados aos que tivo acceso este diario demostran que SOGAMA lle comunicou a DANIGAL a “xestión” ou “eliminación” dos restos de medicamentos, pero non unha valorización enerxética que nunca se realizou.

Así, mentres SIGRE asegura que “esixirá” a SOGAMA e DANIGAL “a reparación dos danos causados á imaxe e prestixio” do seu sistema, tal e como aclara nun comunicado, a sociedade pública advirte de que tamén demandará o SIGRE no momento en que se confirme que foi denunciada.

“Defenderémonos pola mesma vía que eles no momento que nos confirmen a denuncia, porque nós enterámonos pola prensa”, aseguran desde SOGAMA, que insiste en que cumpriu co acordado “co contrato na man”. “Nós non temos relación ningunha co SIGRE”, remarca.

Así, mentres SOGAMA almacenaba os restos de medicamentos no seu vertedoiro, DANIGAL informaba ao SIGRE dunha incineración e valorización enerxética que nunca se produciu, incluso modificando informes. O sistema estatal pedirá agora á compañía que xestiona a planta de Cerceda “unha indemnización polos prexuízos producidos durante o tempo no que os servizos contratados non foran prestados conforme ao contrato”.

O SIGRE pretende, a través desta denuncia ante os tribunais, “realizar as accións necesarias para restablecer a confianza da sociedade no sistema”, un sistema que “conta co apoio de todos os axentes do sector farmacéutico e a supervisión das autoridades ambientais”, pero que non funcionou durante preto de sete anos e que puido causar graves problemas medioambientais na zona de Cerceda.

Malia todo, o SIGRE aclara que DANIGAL, que prefire manter silencio, continuará almacenando na súa planta de Cerceda os medicamentos chegados das farmacias “ata que se teña garantía de que son destinados á valorización enerxética”.

La nueva dirección de SOGAMA prima el perfil político sobre el técnico (La Opinión, 19 – V – 2009)

El conselleiro de Medio Ambiente incluye en el nuevo consejo de administración de la sociedad a varios puestos de confianza del gobierno de Manuel Fraga.

Ex altos cargos de Manuel Fraga figuran en el nuevo consejo de administración de la Sociedade Galega de Medio Ambiente (SOGAMA). El conselleiro de Medio Ambiente, Agustín Hernández, presentó ayer a los seis nuevos integrantes del órgano de dirección de la empresa pública. En la nueva SOGAMA repiten varios hombres de confianza de Fraga. Uno de los nuevos consejeros, Justo de Benito, sin ir más lejos, además, ya sabe lo que es sentarse en el sillón del consejo de administración de la sociedad que gestiona los residuos.

Una vez cerrada la estructura de la nueva Xunta de Alberto Núñez Feijóo, quedaba por conocer uno de los puestos que más ha estado en entredicho en los últimos años: la Presidencia de SOGAMA. El nombramiento fue ratificado precisamente ayer por el consejo de administración de la empresa a propuesta de la Consellería de Medio Ambiente.

La empresa que gestiona los residuos de Galicia -dependiente en un 51% de la Xunta y en el 49% restante en manos de Unión FENOSA– estará dirigida en los próximos años por el abogado lucense Luis Lamas, que sustituye en el cargo a José Álvarez Díaz. Lamas fue concejal del PP en Lugo entre 1995 y 2003; desde ese año se mantenía alejado de la actividad política pero seguía militando en la formación que preside Feijóo.

Así, desde ayer componen el consejo de administración de SOGAMA Luis Alberto Lamas, Justo de Benito Basanta, Javier Bobe, Eugenio García, Francisco Conde y Ángel Bernardo Tahoces. Unión FENOSA, que ha mostrado su interés por deshacerse del accionariado con el que cuenta, no ha cambiado a ninguno de sus representantes.

Tareas pendientes

El flamante presidente de SOGAMA no tiene ante sí un trabajo sencillo. Lamas deberá aparcar momentáneamente su labor como abogado y como docente y subdirector en la Escuela de Relacións Laborais de Lugo ya que, tal y como anunció días atrás el conselleiro Hernández, es inminente el inicio de una auditoría en la empresa pública. La inspección “ambiental, administrativa y legal” deberá devolver a la entidad mixta “a la normalidad” lo antes posible, advirtió el conselleiro.

No es el único reto de Lamas. SOGAMA ha estado envuelta en numerosos escándalos económicos y medioambientales, incluidas denuncias internas, en las que se acusaba al ex presidente José Álvarez de tráfico de influencias y de la firma irregular de contratos millonarios, aunque también se investiga la autoría del delito ecológico que causó vertidos ilegales al río Lengüelle, que provocaron la muerte de cientos de peces en el mes de octubre pasado.

Lamas deberá demostrar qué hay de cierto en las acusaciones del ex conselleiro, Manuel Vázquez, quien manifestó durante sus años de gestión que la situación en SOGAMA era “heredada”.

Producidos los nombramientos, Hernández se reunió ayer con el nuevo consejo de administración al que informó del inicio del estudio que el Ejecutivo encargó a una consultora, que tendrá “dos meses y medio de plazo para presentar sus conclusiones”, indicó Hernández.

Según explicó, el objetivo del Gobierno gallego consiste en restaurar “la normalidad” en SOGAMA, “después de una época en la que la gestión de la planta se vio ensombrecida por denuncias y conflictos laborales”, destacó. Así, el conselleiro está “convencido” de que en esta “nueva etapa” el ente público se volverá a centrar “exclusivamente” en su función, que consiste “en gestionar de forma eficaz los residuos”.

Pero SOGAMA tiene además que dar solución a otros problemas que son de carácter técnico. No son pocos los municipios gallegos que siguen sin tener resuelto el vertido de sus residuos mientras que la basura se acumula en un vertedero público que hace años que se reveló insuficiente.

El PSdeG acusa a Feijóo de contratar a «un primo de Rueda» para hacer una «auditoría a medida en SOGAMA» (La Voz de Galicia, 23 – V – 2009)

Para Carmen Gallego, «los pasos de Feijóo en SOGAMA van a suponer un problema para Galicia».

EFE

La secretaria de Medio Ambiente y Medio Marino del PSdeG, Carmen Gallego, denunció hoy que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, contrató «a un primo de Rueda para que le haga una auditoría a medida en SOGAMA».

Se trata de Fernando Garrido Valenzuela, ex-conselleiro en el Gobierno de Fernández Albor, -explica el PSdeG en un comunicado- que, además, fue nombrado el pasado 14 de mayo presidente del patronato del Parque das Illas Atlánticas.

La auditoría fue encargada a la consultora IDOM, de la que es, desde 1996, director corporativo Garrido Valenzuela, explicó Gallego en conferencia de prensa.

Tras preguntar «cuánto le va a pagar Feijóo al primo de Rueda para que le haga una auditoría a medida», la diputada demandó «una auditoría hasta la semilla, externa, independiente y rigurosa y que esa información sea entregada al Parlamento para concluir con la mentira de la que ha hecho gala el PP y el señor Feijóo».

Además, pidió que se tengan en cuenta para la auditoría los informes del Consello de Contas del año 1999 y 2004, «informes que el PP despreció y que constituyeron para los socialistas en el Gobierno de Galicia la guía por la que transitar en la gestión de esta sociedad».

Estos informes -según la parlamentaria- «revelan graves irregularidades en la gestión de SOGAMA con los Gobiernos de Fraga, de los que el señor Núñez Feijóo era parte» y que no solo cuestionan el modelo de gestión de los residuos, sino que ponen en tela de juicio la política de personal, con «contratación de personas con procesos selectivos dirigidos a dedo», de los que es «el caso más sangrante el del hijo del ex conselleiro de Sanidad en la época de Fraga, Hernández Cochón».

Para Carmen Gallego, «los pasos de Feijóo en SOGAMA van a suponer un problema para Galicia, ya que demuestra que no está entre sus preocupaciones continuar una política de residuos que apueste por la reducción, reciclaje y reutilización, y quiere pagar favores y extender la red clientelar del PP a través de SOGAMA».

Galicia entierra casi medio millón de toneladas de basura sin tratar (El Correo Gallego, 27 – V – 2009)

El Gobierno gallego espera las conclusiones de una auditoría sobre SOGAMA para tomar decisiones en agosto. La comunidad genera casi el doble de los residuos que pueden gestionar las instalaciones de Cerceda.

MÓNICA NOGUEIRA

La planta de tratamiento de residuos sólidos urbanos nacida al amparo de la Sociedade Galega do Medio Ambiente (SOGAMA) y puesta en funcionamiento en 2001 en el concello coruñés de Cerceda, está absolutamente congestionada. Pero esto no es una novedad tras ocho años de actividad, sino de un problema que se venía venir, casi desde su propia entrada en servicio, y que se ha visto agravado con el paso de los años. El complejo ambiental de Cerceda recibió a lo largo del pasado año y procedente de toda Galicia una cantidad de basura cercana al millón de toneladas, de las que la mitad no recibió ningún tipo de tratamiento, para ser simplemente empacada y enterrada en el colindante vertedero controlado de Areosa.

La primera planta construida en Galicia para gestionar residuos y acabar con los vertederos fue concebida para tratar adecuadamente 550 000 toneladas, pero ya en el mismo ejercicio en el que era inaugurado el nuevo modelo recibió casi 20 000 toneladas de basura por encima de su capacidad máxima.

Con estos antecedentes, en todo este tiempo transcurrido y con dos gobiernos de diferente color político al frente de SOGAMA -ya que como sociedad con participación pública mayoritaria su cúpula depende directamente de los inquilinos de la Xunta-, nada se ha avanzado para dar una salida al sistema, que ve cómo el desarrollo social de Galicia incrementa los desechos que se generan día a día.

Ya con la amenaza de llegar al colapso, en 2005, cuando se sitúa el bipartito al frente del Ejecutivo gallego, sus proyectos para descongestionar SOGAMA con una segunda planta en el sur no terminan de calar. La idea de otra SOGAMA no era nueva. Ya en 2002 el conselleiro de Medio Ambiente entonces, Carlos del Álamo, apuntó esa posibilidad, e incluso hizo sondeos en Bruselas buscando financiación a través de fondos comunitarios.

Una vez más, el proyecto quedó en eso: en proyecto. Y, al contrario, el titular de Medio Ambiente del bipartito, actual líder del PSdeG, Manuel Pachi Vázquez, dio luz verde desde el minuto uno a la adhesión del Ayuntamiento de A Coruña al servicio de SOGAMA, que hasta la fecha se había mantenido al margen y ciñéndose a la planta de compostaje de Nostián, que también llegaba a la saturación.

Así, el complejo de Cerceda alcanzó ese casi millón de toneladas de basura de las que sólo es capaz de dar un tratamiento adecuado a la mitad, y con ello, el vertedero de Areosa, concebido como destino para los desehechos tras la gestión y sin capacidad de valorización, se ha convertido en el cementerio de la mitad de los residuos que generan los gallegos.

La patata caliente está ahí y ahora espera una solución sobre el tejado del actual conselleiro de Medio Ambiente, Agustín Hernández, y del presidente de SOGAMA, Luis Lamas. La consultora IDOM tendrá dos meses y medio para hacer una auditoría y tras sus conclusiones Hernández tomará las decisiones oportunas.

CONSULTORÍA

“Ampliación o instalación alternativa”

El conselleiro de Medio Ambiente, Agustín Hernández, apuntó ayer en A Coruña que la Xunta estudiará qué hacer con la basura que no se trata para determinar si se acomete “una ampliación en SOGAMA o se hace una instalación alternativa que permita el tratamiento adecuado”. A preguntas de los periodistas sobre las denuncias de Greenpeace acerca de la contaminación que genera, dijo que se trata de un complejo “con muchos problemas” y que, por ello, se ha encargado una auditoría, aunque matizó que en su momento (2001) fue “un sistema innovador”.

LAS CIFRAS

2 285 000 habitantes envían sus residuos al complejo

En torno a 2 285 000 gallegos envían los residuos que generan en sus hogares al complejo de Cerceda, que ocupa una superficie de 665 000 metros cuadrados y tiene una capacidad de tratamiento de 550 000 toneladas anuales, casi la mitad de lo que está soportando.

22 plantas de transferencia en toda la comunidad

La Sociedade Galega do Medio Ambiente (SOGAMA) dispone actualmente de una red de 22 plantas de transferencia distribuidas por toda la comunidad gallega para realizar el trasvase de los residuos desde su origen hasta Cerceda.

284 ayuntamientos están adheridos al modelo

Situado en el municipio de Cerceda, en la provincia de A Coruña, el complejo ambiental es el eje de la infraestructura industrial alrededor de la que Sogama lleva a cabo el tratamiento de los residuos urbanos procedentes de un total de 284 ayuntamientos adheridos.

441 kilos por persona y año de desechos mezclados

Galicia registra el menor volumen per cápita de residuos mezclados recogidos en zonas urbanas, junto con Cataluña, con 411 kilos por persona y año, según la encuesta de recogida y tratamiento de residuos elaborada por el INE [Instituto Nacional de Estadística].

La incineración convierte en tóxicos a la mitad de los residuos domésticos (El Correo Gallego, 29 – V – 2009)

Greenpeace calcula que SOGAMA transforma en sus hornos cerca de 250 000 toneladas de basura doméstica en sustancias muy peligrosas para la salud.

MÓNICA NOGUEIRA

Todos los hornos donde se queman residuos son fuentes de contaminación ambiental al emitir a la atmósfera, o al medio ambiente en general (a través de las cenizas y escorias), sustancias de elevada toxicidad, como metales pesados (cadmio, plomo, mercurio, cromo, cobre, etc.) y compuestos orgánicos, entre los que destacan las dioxinas y furanos. Es, además, de especial preocupación para el movimiento ecologista la exposición a este tipo de sustancias, ya que no existen límites establecidos que aseguren una protección total.

Éste es uno de los argumentos de más peso utilizado por las organizaciones ecologistas para defender su absoluto rechazo al modelo de incineración como fórmula de gestión de la basura.

El responsable de contaminación y residuos de Greenpeace España, Julio Barea, lo explica así de claro. “Plantas como la de SOGAMA, en Cerceda, hacen que sigamos teniendo un problema gordo, porque la mitad de los residuos domésticos que se queman allí se transforman en altamente tóxicos. Pasamos de tener una basura casera a un residuo tóxico”, sentencia.

Las cuentas le salen también muy claras. Si medio millón de toneladas de desechos caseros son tratados en la planta de Cerceda, alrededor de 250 000 se convierten en gases, cenizas y escorias peligrosas para la salud en cada ejercicio.

“El tiempo nos ha dado la razón. La planta de SOGAMA es un ejemplo de un modelo insostenible que ha fallado”, afirma el responsable de contaminación de la organización Greenpeace.

Como para el resto de los detractores de las incineradoras, Barea insiste en que la única solución a la contaminación es optar por la producción limpia en la que se cierre el ciclo y los “residuos se conviertan en materias primas no contaminantes, es decir, que sean reutilizables o reciclables. Así, enfantiza en que el quid de la cuestión radica en “aplicar la solución al principio de la cadena, en el origen de la producción”. Sólo de esta forma, la sociedad conseguirá reducir los desechos hasta llegar al “residuo cero o quedarse en el prácticamente anecdótico”, asegura.

Alternativas eficaces

Apunta que pieza clave en la gestión de residuos es el reciclaje y señala ejemplos en el escenario español que plantan guerra a la basura y están dando magníficos resultados. Barea destaca la iniciativa de la localidad vasca de Usurbil (6 000 habitantes), en País Vasco, que recoge las basuras de forma separada en días establecidos para cada uno de los desechos y puerta a puerta. Así ya logran reclicar “cerca del 80%” de los residuos que genera el pueblo. Una fórmula similar la emplean en Esporles (Mallorca), los responsables municipales implantaron una nueva tasa de basuras, que penaliza a aquellos que no reciclan.

11 PLANTAS EN ESPAÑA

Galicia está a la cabeza tras Cataluña

La Sociedade Galega do Medio Ambiente (SOGAMA), con sus instalaciones en el ayuntamiento coruñés de Cerceda, sitúa a Galicia a la cabeza en España en cuanto al volumen de basura tratada empleando la incineración, sólo quedando por detrás de Cataluña. Así, del total de once plantas de este tipo que existen en España, la comunidad gallega cuenta con la segunda de mayor capacidad para este tratamiento, con medio millón de toneladas de residuos sólidos urbanos, mientras que Cataluña llega a las 650.000, pero eso sí gracias a cuatro plantas, en lugar de la única que tiene SOGAMA. En estos momentos son varias las comunidades que proyectan la construcción de estructuras que siguen este modelo (entre otras Cataluña) y que, de obtener luz verde, duplicarían el actual número de incineradoras en España.

RADIOGRAFÍA

No hay países modélicos

Actualmente, no existe ningún país en el mundo que gestione los residuos sólidos urbanos que genera de forma absolutamente sostenible, reconoce el responsable de contaminación de Greenpeace, Julio Barea.

Cara y cruz del problema

El caso de Suiza, en Europa, refleja en buena medida la realidad actual de muchos países, y es que si en la cara buena destaca por la práctica inexistencia de vertederos, la cruz para los ecologistas radica en la elevada tasa de incineración que utiliza.

Puerta a puerta en EEUU

A pesar de que el modelo de recogida puerta a puerta puede parecer indicado para núcleos pequeños, Barea lo desmiente recordando que es la opción adoptada en la ciudad norteamericana de San Francisco y con muy buenos resultados.

El doble en una década

Los residuos en España casi se han duplicado en una década y las tres cuartas partes (74,3 por ciento, según datos del Ministerio de Medio Ambiente) acaban en incineradoras o enterrados en vertederos.

LAS CIFRAS

11% es la tasa de reciclaje media del Estado

El reciclaje, aunque en aumento, es todavía una práctica minoritaria en España, que en términos generales reclica en torno al 11% del total de los residuos sólidos urbanos que genera, cuando en 2020 ha llegar a ser del 50%.

16 000 personas mueren por contaminación

La contaminación tiene relación directa con ciertas enfermedades y con la mortalidad. El último informe de Greenpeace sobre contaminación cifra en 16 000 las personas que mueren prematuramente al año por esta causa.

El ex jefe de calidad ambiental despedido por el Gobierno bipartito regresa a SOGAMA (La Voz de Galicia, 7 – VII – 2009)

El juez ordena su readmisión al echar en falta más pruebas de la nueva Xunta.

El ex jefe de calidad ambiental de la Sociedade Galega de Medio Ambiente (SOGAMA), Pedro Alcázar Arévalo, se reincorporó ayer a la compañía, tras ordenar el juez su readmisión o indemnización la semana pasada, en relación con el despido promovido por el Gobierno bipartito, ligado a la ocultación de analíticas de los vertidos de Areosa, desde el año 2003. Un caso por el que también recibió en su momento la carta de despido el ex jefe del área técnica, Ramón Pérez Mariño, pendiente en estos momentos de sentencia al respecto.

Alcázar Arévalo recibió la notificación del Juzgado de lo Social número 4 de A Coruña y la Xunta ha tenido cinco días para recurrir. Las fuentes consultadas por este diario aseguraron que el texto recoge con contundencia la falta de más pruebas requeridas por el juez a la nueva Administración autonómica, por lo que, en su ausencia, la decisión judicial habría favorecido finalmente al despedido.

A principios de junio, el ex jefe del área técnica, Ramón Pérez Mariño, declaró ante el juez que había sufrido persecución política, al habérsele acusado de la ocultación de analíticas en los últimos cinco años.

En el documento de despido se hacía constar que la empresa SOGAMA tuvo conocimiento el pasado siete de enero de unas prácticas consistentes en la «ocultación de aquellos informes analíticos realizados por APPLUS para SOGAMA, correspondientes al vertedero de Areosa, cuyos resultados se situaban fuera de los parámetros legalmente establecidos».

En la misiva de despido se acusaba a estos altos cargos de repetir las pruebas hasta que fueran «conformes con los parámetros de vertidos autorizados».

La Xunta anterior incluía entre los argumentos para deshacerse de ambos empleados la «alteración del resultado de determinadas analíticas remitidas al órgano ambiental».

PSdeG afirma que SOGAMA incineró 400 toneladas de medicamentos (ABC, 5 – VIII – 2009)

Santiago de Compostela. EFE.

La secretaria de medio ambiente del PSdeG, Carmen Gallego, denunció hoy que la firma mixta SOGAMA incineró, la semana pasada, 400 toneladas de medicamentos sin informar a los trabajadores de los riesgos de su manipulación.

Gallego reiteró que pedirá explicaciones a la Xunta sobre lo que SOGAMA incineró y explicó que, aunque el sistema de recogida selectiva de envases y restos de medicamentos (SIGRE), permite incinerar los envases de los medicamentos, lo que se quemó “no eran los envases, eran los propios medicamentos”, dijo.

Añadió que tiene constancia de que hubo trabajadores que sufrieron molestias “como dolores de cabeza, escozor en los ojos o náuseas” a consecuencia de esa incineración.

Por ello, solicitó a la Administración autonómica que explique lo que incineró en el complejo de SOGAMA en Cerceda y el cambio de criterio, ya que según Gallego, el PPdeG, durante la legislatura pasada, afirmó que los medicamentos eran residuos “peligrosos y muy tóxicos” y tras asumir el poder en la Xunta sus dirigentes “deciden que los pueden incinerar todos sin ningún problema”.

La portavoz del PSdeG denunció además que la Xunta no informó a los trabajadores del tipo de riesgos que podían asumir por la manipulación de estos medicamentos, y que no dio “ningún tipo de explicación a nadie” excepto una circular de la Consellería de Medio Ambiente en la que “se asimilaban los medicamentos a residuos urbanos normales, como los orgánicos”, dijo Gallego.

Añadió que el SIGRE prevé medidas para tratar los medicamentos, y que señala que hay que “separar los que sean residuos peligrosos” de los demás y “enviar los envases de los medicamentos” para su incineración.

A queima en SOGAMA de 400 toneladas de fármacos foi “unha proba” (Xornal de Galicia, 7 – VIII – 2009)

A Sociedade Galega de Medio Ambiente estuda rachar o contrato coa firma DANIGAL.

E. Fuentes / D. Prieto

A Sociedade Galega de Medio Ambiente (SOGAMA) estuda romper o contrato con DANIGAL, a firma subcontratada para a xestión dos residuos e xestor da planta SIGRE que recolle envases farmacéuticos. A razón é o incumprimento do convenio polo que DANIGAL debe tratar os restos de fármacos e reutilizalos como fonte de enerxía. Así llo explicou o presidente de SOGAMA, Luis Lamas, ao comité de empresa nunha reunión celebrada onte.

A xuntanza realizouse tras a polémica pola incineración de 400 toneladas de fármacos a semana pasada na planta de Cerceda. A reunión de onte celebrouse a petición do comité de empresa, xa que, como revelou Xornal de Galicia, os traballadores tiñan “temor” a ser “envelenados” polos efectos da incineración. Desde a dirección de SOGAMA aseguraron que “de momento” non se van queimar máis residuos deste tipo, e que as incineracións da semana pasada eran “probas”. Agora, SOGAMA traballa para “buscar solucións técnicas”. Ademais, tamén indicaron que “non se van enviar máis restos para o vertedoiro” da Areosa, situado no mesmo complexo, tal e como viña facendo DANIGAL nos últimos meses.

“NON ARRANXAMOS NADA”
Segundo explicou o responsable da CIG, Xosé Lois Martín Freire, “a única explicación” que os traballadores recibiron no encontro foi que queimar este lixo “xa o fixo o bipartito”. Ademais, SOGAMA aseguroulles que os farmacos son “residuos sólidos urbanos”. “Non arranxamos nada”, laiouse o representante sindical tras a reunión, xa que a súa principal preocupación era saber se as incineracións realizadas o xoves e o venres da semana pasada poderían causarlles danos á saude e ao medio ambiente.

Tal e como explicaron Freire e a socialista Carmen Gallego antonte, cando se levaron a cabo esas tarefas, os operarios sufriron “dores de cabeza, picor nos ollos e náuseas”. O responsable da CIG tamén explicou que, tras estas tarefas, unha caldeira do complexo deixou de funcionar, algo que atribuiu ao “impacto” deste tipo de lixo.

Por outra banda, Martín Freire insistiu en que os traballadores de SOGAMA “non están en contra” de que se queimen este tipo de residuos, pero piden “melloras técnicas” e que se lles dean explicacións sobre o posible impacto na saúde e no medio ambiente destas prácticas.
A principios de ano, o Sistema Integrado de Gestión y Recogida de Envases (SIGRE) denunciou o incumprimento de contrato por parte de SOGAMA, participada nun 51% pola Xunta e nun 49% por Unión Fenosa.

SOGAMA aclarou en reiteradas ocasións que a súa misión era a “xestión” dos residuos, xa que as súas instalacións non estaban “técnicamente preparadas” para incineralos, polo que se depositaban no vertedoiro da Areosa. Máis de 10 000 toneladas de lixo farmacéutico foron ciscadas durante seis anos nese vertedoiro, en lugar de ser queimadas. Varios certificados de SOGAMA especificaban que os restos procedentes de DANIGAL foran “eliminados”, pero nunca queimados. O 72 por cento dos restos de medicamentos depositados nos puntos SIGRE das farmacias de toda España desde o 2002 acabaron no vertedoiro de SOGAMA. Tan so o 28 por cento deses residuos foron reciclados.

Liñares: “Os medicamentos non son perigosos: tómanse pola boca” (Xornal de Galicia, 8 – VIII – 2009)

O rexedor do PSOE, José García Liñares, defende que se calcinasen os fármacos. “Non son residuos perigosos”, di.

Eva Fuentes

O alcalde de Cerceda, o socialista José García Liñares, mostrouse onte “totalmente a favor” de que se incineren medicamentos no complexo da Sociedade Galega de Medio Ambiente (SOGAMA), situado neste concello coruñés. Así, asegurou que “os medicamentos non son perigosos porque é algo que se toma pola boca”. Estas declaracións contrastan coa postura do seu partido, xa que a secretaria de Medio Ambiente do PSdeG, Carmen Gallego, lanzou duras críticas contra a Xunta o pasado mércores por realizar estas queimas na planta de tratamento de residuos.

Por outra banda, o rexedor tamén contradí á deputada socialista e aos representantes sindicais do comité de empresa, quen alertaron que arderon 400 toneladas de fármacos “sen informar do risco aos traballadores” e que os operarios que participaron nas tarefas sufriron molestias como “dores de cabeza, picores de ollo e náuseas”.

Preguntado por este tema, García Liñares, asegura que falou con persoas que traballan en SOGAMA e que estas non lle “dixeron nada”. Segundo explicou o alcalde de Cerceda en declaracións a Xornal de Galicia, “eles queren información” pero as tarefas de incineración realizadas a semana pasada no complexo industrial “non sembran alarma”.

Ademais, en canto ás preocupacións amosadas polos traballadores sobre unha posible afección destes produtos á contorna e ao medio ambiente, García Liñares di que non hai “absolutamente” ningún prexuízo. O rexedor mantén unha actitude “totalmente favorable” á incineración de medicamentos en SOGAMA. Así, afirmou que “é o que marca a consellería”. Neste senso, lembrou que o anterior responsable de Medio Ambiente da Xunta de Galicia –o actual líder dos socialistas galegos, Manuel ‘Pachi’ Vázquez– foi quen introduciu unha normativa polo que os medicamentos son “asimilables a residuos solidos urbanos”, é dicir, o lixo común.

Para insistir en que estes fármacos non son perigosos, José García Liñares lembra que “estiveron no vertedoiro”. Ademais, recordou que el mesmo, acompañado por un grupo de veciños do municipio de Cerceda, visitaron un complexo similar ao de SOGAMA en Dinamarca, unha planta onde “os residuos sanitarios eran tamén incinerados”. “Defenderemos os postos de traballo”, salientou tamén o alcalde socialista, que lembrou que a planta de tratamento de fármacos ten contratadas directamente a 25 persoas do concello coruñés. Por ese motivo, José García Liñares asegurou que dende o concello de Cerceda dan “todas as facilidades” a este complexo industrial.

Nas súas declaracións a Xornal de Galicia, o rexedor insistiu en varias ocasións en que os fármacos non son despoxos nocivos. Ademais, lembrou que ata hai uns anos eran un tipo de lixo que ían “aos contedores”, como o resto de residuos sólidos urbanos. Así mesmo, afirmou que “legalmente, poden ir ao vertedoiro”, xa que son “asimilables” ao resto de despoxos correntes.

Por outra banda, José García Liñares lembra que no complexo de tratamento de residuos ubicado en Cerceda “hai indicacións” de como se debe traballar con estes fármacos e que se separan os diferentes materiais, como papel, plástico ou o medicamento en si.

Estas declaracións contrastan coas do PSdeG, xa que Camen Gallego asegurou que van “pedir explicacións” no Parlamento sobre as incineracións. De feito, o presidente de SOGAMA, Luis Lamas, asegurou o xoves nunha reunión co comité de empresa que as queimas eran “probas” e comprometéronse a non facer máis polo de agora xa que debían “buscar solucións técnicas”.

Luis Lamas Novo: “A situación do vertedoiro é lamentable, unha bomba de reloxería que non se amaña nun día” (Galicia Hoxe, 5 – XI – 2009)

Á espera de que a Consellería de Medio Ambiente presente o novo Plan de Residuos de Galicia, di non entender como o PSOE en Asturias apoia a incineración e aquí non. Pon de referente a Alemaña, onde, malia teren gobernado os Verdes, hai “75 plantas de valorización enerxética”.

R.C.B. Santiago.

Presidente das Novas Xeracións do PP [Partido Popular] lucense entre 1991 e 2002. Concelleiro dese partido na cidade da Muralla entre 1995 e 2003. Propietario, no mesmo concello, dun despacho de avogacía dedicado fundamentalmente ó asesoramento empresarial, e profesor na Escola Universitaria de Relacións Laborais do seu municipio. É o curriculum de Luis Lamas Novo, un home que acaba de deixar a capital luguesa por Cerceda. No industrial concello coruñés desempeña agora o posto de presidente da Sociedade Galega do Medio Ambiente [SOGAMA]. El é desde o cambio de goberno na Xunta o máximo responsable da planta de tratamento de lixo por excelencia de Galicia e do macrovertedoiro da Areosa, o que non lle impide ser consciente de que o modelo de xestión de residuos da comunidade está totalmente desbordado e carrexa problemas. Admite que no mundo do medio non tiña experiencia ata chegar a este posto e confesa que asumiu o cargo como “un gran reto” porque SOGAMA, explica, “era daquela, e segue sendo, unha pataca quente”. “En todo caso, é un reto do que esperamos saír ben”, matiza.

¿Que atopou á súa chegada?

O complexo de Cerceda está razoablemente ben. Hai algún problema nas augas pluviais e trataremos de solventalo, pero hai que resaltar que non hai problemas nas emisións atmosféricas. Hai un sistema de lavado de gases que funciona ben e a nosa prioridade é que SOGAMA cause a menor afección ambiental posible.

¿E o vertedoiro?

A situación do vertedoiro, en cambio, pódese cualificar de lamentable. É unha bomba de reloxería. Fixemos unha auditoría que constatou o que xa se coñecía. O problema é que solucionar isto non é cuestión dun día. O lixo segue entrando e o problema vén motivado pola saturación de SOGAMA. Xéranse lixiviados que non se dan tratado e isto non se arranxa dicindo “poño mañá dúas depuradoras máis”. Leva tempo, xa non só polos procedementos de contratación, senón porque son complexas depuradoras de ósmoses que non hai no mercado e tardan moito en servir. Á parte, o que temos que conseguir non é depurar todos os lixiviados senón reducir a súa xeración e iso é o complexo. En agosto aprobouse un plan de acción e en setembro Tragsa empezou a levalo adiante. Agora empezan as choivas e a situación complícase. Imos tratar de que estea resolto nun prazo medio. Á parte, temos o coñecido problema do espazo. SOGAMA ten capacidade para tratar no complexo unhas 550 000 toneladas ó ano e hoxe o lixo que está vindo alcanza en torno ás 900 000 toneladas ano. Quere isto dicir que estamos enviando ó vertedoiro 400 000 toneladas de lixo.

¿Sen tratamento ningún?

Efectivamente, sen ningún tipo de tratamento, e a lexislación europea e a galega din que depositar o lixo en vertedoiro debe ser a última das solucións, polo tanto temos que evitalo. O vertedoiro ten que existir, pero só para aqueles rexeitos que non poden ir á valorización enerxética ou se por un problema técnico parase a planta de SOGAMA.

En definitiva, o sistema de xestión de residuos no noso país está colapsado. En catro anos non se tomaron ningún tipo de decisións. Seguíronse metendo toneladas de lixo ó vertedoiro e cando nós chegamos había capacidade para uns seis meses. Agora estase construíndo un novo vaso, pero non nos quedan máis terreos cualificados. Por iso tamén iniciamos un procedemento diante da consellería para un plan sectorial de incidencia supramunicipal que nos permita obter terreos para ampliar o vertedoiro.

¿Canto se ampliará? ¿Falábase dunhas tres veces máis?

Non sería tanto, senón un pouco máis do que hai. Desde a Consellería, que é a responsable de facer o novo Plan de Residuos e prever como se van eliminar estes, quero crer que se lle vai dar unha solución que evite que estean indo 400 000 toneladas todos os anos ó vertedoiro. Nós temos que ter os terreos, por se acaso, pero o que non temos é que chegar a ter a necesidade de usalos. Unha persoa pode ter un seguro de vida, pero non porque pretenda morrer, senón por se iso sucede. Nós imos ter terreos por se pola razón que sexa temos que usalos, pero penso que o Plan de Residuos nos establecerá, en cumprimento da normativa, algún medio para eliminalos que faga que non necesitemos acudir ó vertedoiro como ata o de agora. Con estes terreos que temos, se non van a eles 400.000 toneladas cada ano, teriamos vertedoiro ben a gusto para os próximos 20-25 anos, unha tranquilidade moi grande.

O PP afanouse na lexislatura pasada en denunciar as verteduras ós ríos. Di vostede que isto se solucionou…

No outono do 2008 houbo unha vertedura puntual ó río que deu lugar á apertura dunhas dilixencias penais que están en trámite. As medicións que se están facendo agora, e que son todas as que legalmente nos esixe a Autorización Ambiental Integrada e algunha máis, indican que estamos normalmente dentro dos parámetros de verteduras. É certo que pode haber algún puntual que incumpramos, sobre todo o día que chove, [é certo, Galicia está no Sahara e so chove un día cada ano…] porque se produce arrastre e hai máis materia orgánica, pero non se está a producir unha afección ambiental grave. Dentro do plan de acción encargamos, e aínda non dispoñemos del, un informe. Queremos saber se a flora e a fauna do río Lengüelle e do regato da Areosa se viu afectada e como está agora. O informe diránolo, pero nestas canles pode haber outras verteduras que non sexan as de SOGAMA. En todo caso, estamos mellorando no que se pode o sistema de depuración de augas. De feito, hai unha licitación para substituír dúas das tres depuradoras que había e que xa son moi antigas e a súa eficiencia non é moi boa. O alugueiro destas novas máquinas por un período de tres anos son case cinco millóns de euros. Non estamos falando dunha cuestión menor. Faise o que se pode.

¿Vostede traballa diariamente no complexo de Cerceda?

Si, si.

Supoño logo que será testemuña directa dos cheiros dos que se queixan os veciños e o BNG e dos restos que tiran os camións que transportan o lixo…

Non sei se é porque xa me acostumei, pero non me parece que os cheiros da planta sexan excesivos. Estiven a semana pasada en Colonia, vendo a incineradora e a planta de compost de alí, e cheiran moito máis que a nosa e están nun polígono industrial anexo á cidade. A de Viena está dentro da cidade. Logo, a cousa aquí non é tan importante. Vostede coñecerá perfectamente as instalacións de Cerceda e saberá que aquí, no raio de 3-4 quilómetros non hai absolutamente ningunha vivenda, case me atrevo a dicir que en máis distancia. Aquí está a térmica de Meirama, que é o máis próximo que hai e diante dela dúas ou tres casas, a antiga cascalleira da mina e monte baixo. Non hai nada máis.

En canto ós camións, as molestias non son outras que o paso deles. Efectivamente, aquí veñen unha chea de camións, moitos para SOGAMA e moitos para o potente polígono industrial de Cerceda, o que fai que o tráfico sexa importante. Agora ben, o que non comparto é que causen molestias de suciedade por razóns evidentes. Calquera que circule polas nosas estradas ou autovías ve que os camións que veñen a SOGAMA son colectores estancos e non van vertendo nin lixo nin outra cousa. Iso non é certo.

¿Está a visitar plantas doutros países para tomar ideas para o novo plan de residuos?

Visitamos algunha noutras partes de España e esta de Colonia porque fomos á feira máis importante do eido ambiental en Europa, que se celebra alí cada dous anos. Alemaña é un paradigma na xestión de residuos e a planta de Colonia ten a vantaxe de unir no mesmo complexo unha incineradora e unha planta pequena de compost. Paga a pena vela. Cando un fala de residuos é moi importante ver o que hai por aí. Case todo está inventado e convén falar do que funciona. Efectivamente, eu non son un experto nisto, veño dunha profesión na que hai que ser moi pragmáticos, o interesante non é como se defende un preito, senón se se gaña. Aquí temos que darlle a mellor solución á xestión de residuos, non andar con lerias que só quedan moi bonitas. Aquí téndese a dicir que un sistema é bo e outro é malo aprioristicamente, pero na práctica hai que ver o que funciona e o que non no resto de España e no resto de Europa. Esa é a realidade.

E o que funciona di vostede que é a incineración…

Eu so lle digo que Alemaña, un país suficientemente desenvolvido, ten 75 plantas de valorización enerxética. Ata o mandato da señora Merkel gobernou o SPD cos Verdes e non deixaron de construírse incineradoras. A incineradora de Colonia trata 700 000 toneladas ó ano e a planta de compost 60 000 de biomasa e custou a bonita cifra de 50 millóns de euros. Estes son os datos que hai que darlles ós cidadáns. O que funciona é a complementariedade. Ningún sistema por si so é capaz de tratar o lixo de forma eficiente. Se vai ó Ecoparque da Rioxa, verá cal é a realidade e que se fai co compost. Se vai a Castellón de la Plana, igual. Se vai á planta de Nostián, por non ir máis lonxe, o mesmo. O compost funciona so en plantas moi pequeniñas de zonas moi rurais ou onde hai unha moi grande sensibilización cidadá que permite que chegue un residuo orgánico moi separado e de moi boa calidade para que se poida usar. A realidade é esa. So hai que ver como en Cataluña hai incineradoras e se van construír máis, en Baleares, no País Vasco… e en Asturias. COGERSA ten o vertedoiro saturado e estase pensando en facer unha incineradora e o PSOE asturiano defende a vía da incineración, pero segundo cruza a ponte dos Santos, en Galicia o PSOE xa está en contra. Eu, francamente, non o entendo. O sistema ou é bo ou é malo, en Colonia, en Ribadeo ou en Vegadeo.

¿Como será o novo Plan de Residuos? ¿En que proceso se está?

SOGAMA é un instrumento da política ambiental da Xunta. A nós non nos queda outra que colaborar e acatar as decisións que a Consellería de Medio Ambiente adopte no novo Plan. Hai un compromiso de telo listo antes de fin de ano e supoño que nesas datas se presentará para solucionar unha cuestión que se demorou catro anos.

Falouse de facer unha nova incineradora no sur galego…

Do que se falou era dunha planta no sur. Eu o que non lin é se era incineradora ou outro tipo de planta. A resposta compételle á Consellería.

¿Como está o procedemento xudicial co SIGRE?

SIGRE [Sistema Integrado de Gestión y Recogida de Envases] interpuxo unha demanda contra DANIGAL por incumprimento de contrato e tamén demandou a SOGAMA por uns supostos perxuízos á súa imaxe que lle causaron unhas declaracións dos anteriores responsables. Estamos esperando a vista previa.

¿En SOGAMA non se queiman medicamentos?

Nestes momentos, non. [¡Como estarán os vertedoiros!] Estamos falando co comité de empresa para que se molle, porque eles aquí non se opoñen. A inspección de traballo veu e estableceu unha serie de medidas, que simplemente eran o uso de máscaras, e entendeu que non había risco. O que pasou foi que nun medio de comunicación un representante sindical, que non era de aquí, fixo unhas declaracións moi graves. Dixo que entre os traballadores e veciños había medo. Nós economicamente non temos interese nin necesidade de queimar medicamentos. Desde o punto de vista técnico xéranos máis problemas que outra cousa. Se ademais de todo iso temos ó comité de empresa xogando a dúas barallas, que dentro apoia pero publicamente manda un propio para dar leña, pois mire… Nós o único interese que temos é que a planta de DANIGAL SIGRE de Cerceda, que dá emprego a case 30 persoas, non peche, porque é evidente que se SIGRE non consegue desfacerse dos medicamentos en Galicia farao noutro sitio. Pero, ¿é que neste país estamos tan sobrados de traballo como para poder enviar 30 á rúa? Penso que non, e queremos facer o posible para que non sexa así. Agora ben, entre iso e facernos un harakiri público, iso non. Queremos que o comité nos apoie e é complicado, porque isto é un tema político e a razón non se nos dá nin xogando ás cartas. O obxectivo de SOGAMA é que non se perdan postos de traballo, deixando claro que aquí nin se puxo nin se pon nin se vai poñer en risco a seguridade dos traballadores, faltaría máis.

¿Que vai pasar coa sede que SOGAMA ten en Santiago e que construíu o bipartito?

Non se está a utilizar nin se vai usar no futuro. Tiñamos pensado alugala ou darlle algún tipo de solución, pero de momento estase tramitando a licenza ante o concello.

Non se chegou a usar nunca…

Non, porque non tiña nin licenza, pero nós non imos ir para alí porque tes que estar onde está a planta, non te podes ir por razóns de cheiro. Ademais, pense no custo que isto levaría, habería que deixar aquí os traballadores que están e contratar persoal para alí. SOGAMA non se pode permitir o luxo de contratar a ninguén para abrir unha nova sede en Santiago, que está a media hora de Cerceda.

O anterior presidente de SOGAMA dixo que vai denunciar o PP por calumnias e inxurias sobre o suposto sobrecusto do mobiliario da sede compostelá…

Se el considera que houbo algún tipo de declaración inxuriosa por parte do portavoz do PPdeG e do señor Rueda, está no seu dereito de acudir ós xulgados.

Os concellos tamén están un pouco enfadados pola débeda contraída con SOGAMA…

Se eu lle debo cartos a vostede, quen estará enfadado será vostede, non eu. Un dos grandes problemas deste país é o excesivo número de concellos, que fai que a súa situación financeira sexa delicada e a maioría deles, se fosen empresas privadas, estarían en quebra técnica. Ademais, a corresponsabilidade fiscal, nunha grande parte deles, non existe. O alcalde tende a ver ós veciños como amigos e ti ós amigos non lle cobras ou falo por debaixo do que custa o servizo. Aquí cobrámoslles ós concellos 51,10 euros por tonelada tratada. En Alemaña hai concellos de 130 euros por tonelada. Nestes últimos catro anos do bipartito a débeda dos concellos con Sogama medrou un 30% e o 2010 será un ano moi malo porque van empezar a notar de xeito máis importante a crise.

A xestión do lixo é complicada. Intentouse con Fraga, logo co bipartito e non sei se vostede o conseguirá. O outro día chamaba a un pacto entre partidos para buscar unha solución…

Na xestión do lixo ten que haber un grande acordo, o que non quita que a xestión de Sogama estea baixo a lupa e o microscopio da oposición. Chámame a atención e dáme moita pena vivir nunha terra onde nos grandes asuntos de país seguimos con este minufundismo mental de que porque o defende o PP é malo, funcione ou non funcione, por superioridade moral. Isto non é así. O que funcione a nivel mundial, poñámolo en marcha.

¿Vostede recicla na casa?

Non, nin eu nin ninguén (risas). Nós o que facemos na casa é separar.

Sería necesario afondar na concienciación social…

Son dúas cuestións non alternativas, senón complementarias. Na casa hai que ter hábitos ben claros, para que os cativos se conciencien. Se me pregunta se cando fago a compra uso bolsas de plástico, dígolle que si, que trato de usar menos, pero fago como o 90% da xente. Aí temos que cambiar. No de separar, nos colectores de bolsa amarela de Lugo, a porcentaxe de impropios é do 38%. Quédanos moito por avanzar, pero só con concienciación isto non funciona. A educación dos cativos leva moito tempo e nós temos un problema peritorio ó que hai que darlle solución xa. As campañas informativas da DXT funcionan, pero tamén que poñan radares porque así concienciámonos mellor e antes.

AS FRASES

“A planta de Colonia está nun polígono industrial anexo á cidade e a de Viena dentro da cidade. Aquí, no radio de 3-4 km ou incluso máis non hai absolutamente ningunha vivenda”

“Calquera que circule polas nosas estradas ou autovías ve que os camións que veñen para SOGAMA son colectores estancos e non van vertendo nada, nin lixo nin outra cousa”

31 Xaneiro 2009 - Posted by | Galicia, Human Rights, Nature, Politics, Science, Spain

2 Comentarios »

  1. Aquí hay algo mucho más grave que la contaminación del Lengüelle. Que la gestión final del programa SIGRE sea una gran farsa evidencia un gravísimo problema a muy alto nivel. Pero lo que más me sorprende es la poca repercusión que está teniendo la noticia a nivel nacional, excepto por el suplemento Crónica de El Mundo del 15 de febrero.
    Tampoco entiendo dónde están los grupos ecologistas gallegos cuando se les necesita para que hagan ruido. Agradecería cualquier noticia sobre el avance de este tema. Un saludo.

    Comentario por César J. | 23 Febreiro 2009

  2. menos mal que alguien piensa como yo, pero no te mates mucho, no te haran caso, los periodistas ahora quieren que se lo den hacho, la noticia tal cual, eso de investigar a ver que pasa, llamar y preguntar y hacer un seguimiento ya no existe, les conviene mas un accidente de carretera que una alternativa que la xunta no quiere ver, sera por que esta gente no soborna a nadie, digo yo. hecha un ojo y haz como yo, averigúa, es una pasada, ideal para todos, bueno menos los que se benefician de las chapuzadas que hacen.
    http://www.lavozdegalicia.es/ourense/2010/12/12/0003_8904359.htm?utm_source=buscavoz&utm_medium=buscavoz

    Comentario por juan c. fern. estevez | 9 Febreiro 2011


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