Blog de César Salgado

Os papeis terman do que lles poñen, e internet nin che conto…

Horacio Potel, perseguido por compartir cultura

Horacio Potel, profesor de Filosofía arxentino, está a ser perseguido por difundir, sen ánimo de lucro, textos dos filósofos Martin Heidegger e Jacques Derrida. Tivo que retirar eses textos a pesar de que algúns deles xa non se publican ou son, na práctica, inaccesibles para o público. Segue en liña a páxina sobre Friedrich Nietzsche porque “leva máis de 70 anos morto”.

Parece que hai copia dalgúns textos: Horacio Potel’s Derrida site shut down, but available on Internet Archive.

Copio un extracto da entrevista publicada no diario Página/12 (26 – IV – 2009): “El conocimiento no es una mercancía”.

[…] La noticia recorre el mundo: mientras varias instituciones celebran hoy el Día Mundial de la Propiedad Intelectual, hay un docente argentino que está siendo perseguido penalmente por haber creado dos sitios sin fines de lucro donde se podían descargar de forma gratuita textos de Martin Heidegger y Jacques Derrida. […]

—No se hace nada por fomentar las bibliotecas del siglo XX, que están desabastecidas y desactualizadas hasta grados lamentables. A la vez, preventivamente, se empiezan a cerrar los embriones de las bibliotecas futuras. El acceso a los libros de papel se volvió imposible debido a los precios en euros. Además —y aun cuando se esté dispuesto a pagar las fortunas que piden— no hay dónde hallarlos fuera de Capital o alguna ciudad importante como Córdoba. En el interior son muy pocas las librerías especializadas en algo que no sea la venta de bestsellers y libros de autoayuda. Eso sin contar que los títulos pasan siglos agotados hasta que el fabricante dueño del copyright percibe que puede ser un buen negocio volver a publicar.

El ataque legal comenzó con una queja de la compañía francesa Les Editions de Minuit —que posee derechos sobre una parte de la obra de Derrida— y contó con el apoyo de la embajada francesa. “Que yo sepa —se embala Potel— la fábrica o artesanía Minuit no publicó libros aquí. Sin embargo, la colaboración de la CAL [Cámara Argentina del Libro] le permite concretar un ardid del más claro colonialismo, al negarnos el acceso a dos de los más importantes filósofos del siglo pasado.” […]

—Es un secuestro de Derrida y Heidegger. De eso se trata, de la desaparición de su legado para miles de personas que no tienen el dinero que les piden los “dueños”, o que simplemente no encuentran sus trabajos. Sobre esto el mismo Derrida fue muy claro, y permítame citarlo: “Heredo algo que también debo transmitir: ya sea algo chocante o no, no hay derecho de propiedad sobre la herencia”.

—Le planteo un juego filosófico: ¿qué cree que habría dicho Sócrates sobre lo que le está pasando? ¿Y Heidegger? ¿Y Derrida?

—Es difícil aventurar qué habrían pensado Sócrates o Heidegger, ya que no conocieron Internet, aunque Heidegger la haya previsto de algún modo. En todo caso yo no pienso beber la cicuta. Sí podemos aventurar la respuesta de Derrida al jefe de la CAL, que alegremente afirmó en un matutino que sin copyright no habría producción intelectual. Le diría que el conocimiento no es una mercancía, es una transmisión, una traducción, una tradición, una herencia, que como tal me preexiste. Lo que trae como consecuencia que el texto singular se independice de su supuesto autor para devenir máquina productora, diseminante del sentido, separada de la conciencia y por tanto de las intenciones y de la plenitud del “querer–decir” de éste, y de cualquier otro que quiera erigirse en el dueño. […]

Thank you, Horacio, for sharing culture! God bless Ray Bradbury’s book-keepers.

“Learn by heart this poem of mine”, poem by György Faludy:

Learn by heart this poem of mine;
books only last a little time
and this one will be borrowed, scarred,
burned by Hungarian border guards,
lost by the library, broken-backed,
its paper dried up, crisped and cracked,
worm-eaten, crumbling into dust,
or slowly brown and self-combust
when climbing Fahrenheit has got
to 451, for that’s how hot
your town will be when it burns down.
Learn by heart this poem of mine.

Learn by heart this poem of mine.
Soon books will vanish and you’ll find
there won’t be any poets or verse
or gas for car or bus – or hearse –
no beer to cheer you till you’re crocked,
the liquor stores torn down or locked,
cash only fit to throw away,
as you come closer to that day
when TV steadily transmits
death-rays instead of movie hits
and not a soul to lend a hand
and everything is at an end
but what you hold within your mind,
so find a space there for these lines
and learn by heart this poem of mine.

Learn by heart this poem of mine;
recite it when the putrid tides
that stink of lye break from their beds,
when industry’s rank vomit spreads
and covers every patch of ground,
when they’ve killed every lake and pond,
Destruction humped upon its crutch,
black rotting leaves on every branch;
when gargling plague chokes Springtime’s throat
and twilight’s breeze is poison, put
your rubber gasmask on and line
by line declaim this poem of mine.

Learn by heart this poem of mine
so, dead, I still will share the time
when you cannot endure a house
deprived of water, light, or gas,
and, stumbling out to find a cave,
roots, berries, nuts to stay alive,
get you a cudgel, find a well,
a bit of land, and, if it’s held,
kill the owner, eat the corpse.
I’ll trudge beside your faltering steps
between the ruins’ broken stones,
whispering “You are dead; you’re done!
Where would you go? That soul you own
froze solid when you left your town.”
Learn by heart this poem of mine.

Maybe above you, on the earth,
there’s nothing left and you, beneath,
deep in your bunker, ask how soon
before the poisoned air leaks down
through layers of lead and concrete. Can
there have been any point to Man
if this is how the thing must end?
What words of comfort can I send?
Shall I admit you’ve filled my mind
for countless years, through the blind
oppressive dark, the bitter light,
and, though long dead and gone, my hurt
and ancient eyes observe you still?
What else is there for me to tell
to you, who, facing time’s design,
will find no use for life or time?
You must forget this poem of mine.

30 Abril 2009 - Posted by | Argentina, Education, France, Human Rights, Literature, Philosophy, Poetry, Politics

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