Blog de César Salgado

Os papeis terman do que lles poñen, e internet nin che conto…

Michel Foucault e o panóptico

Hoxe faloume unha compañeira deses edificios construídos de forma que alguén poida controlar todo desde o centro. A idea dun edificio así parece que a propuxo orixinalmente o filósofo inglés Jeremy Bentham (1748 – 1832), pensando nunha prisión que non chegou a construír, e o nome que escolleu foi Panopticon. Este neoloxismo usa dúas raíces gregas, “pan” (todo) e “optikon” (visión). Adaptouse no francés como panoptique e no español como panóptico.

Pero quen desenvolveu o concepto do panóptico e do panoptismo como fenómeno de control na sociedade e non so nas institucións (cárceres, escolas, manicomios, fábricas…) foi o filósofo francés Michel Foucault (1926 – 1984), especialmente na súa obra Surveiller et punir: Naissance de la prison (1975), traducida ó inglés como Discipline and Punish: The Birth of the Prison. E iso que daquela aínda non había internet…

Uso para as citas a edición en español que puiden descargar en PDF: Vigilar y castigar: Nacimiento de la prisión. Por exemplo, Foucault fala do panoptismo como técnica de coerción:

[…] De ahí el efecto mayor del Panóptico: inducir en el detenido un estado consciente y permanente de visibilidad que garantiza el funcionamiento automático del poder. Hacer que la vigilancia sea permanente en sus efectos, incluso si es discontinua en su acción. […]

El que está sometido a un campo de visibilidad, y que lo sabe, reproduce por su cuenta las coacciones del poder; las hace jugar espontáneamente sobre sí mismo; inscribe en sí mismo la relación de poder en la cual juega simultáneamente los dos papeles; se convierte en el principio de su propio sometimiento. […]

As “disciplinas” defíneas Foucault como

[…] métodos que permiten el control minucioso de las operaciones del cuerpo, que garantizan la sujeción constante de sus fuerzas y les imponen una relación de docilidad-utilidad […]

E analiza as “disciplinas” militares, eclesiásticas e académicas, coas súas vixilancias, os seus exames e os seus castigos, e o nacemento das “disciplinas” da burocracia:

[…] El individuo es sin duda el átomo ficticio de una representación ideológica de la sociedad; pero es también una realidad fabricada por esa tecnología específica de poder que se llama la “disciplina”.

Hay que cesar de describir siempre los efectos de poder en términos negativos: “excluye”, “reprime”, “rechaza”, “censura”, “abstrae”, “disimula”, “oculta”. De hecho, el poder produce; produce realidad; produce ámbitos de objetos y rituales de verdad. El individuo y el conocimiento que de él se puede obtener corresponden a esta producción. […]

E as “disciplinas” aplicadas á orde pública na loita de clases (¿enxeñería social?), falando do panoptismo como contrapeso constante ó Estado de Direito formal (a énfase é miña)…

[…] Históricamente, el proceso por el cual la burguesía ha llegado a ser en el curso del siglo XVIII la clase políticamente dominante se ha puesto a cubierto tras de la instalación de un marco jurídico explícito, codificado, formalmente igualitario, y a través de la organización de un régimen de tipo parlamentario y representativo. Pero el desarrollo y la generalización de los dispositivos disciplinarios han constituido la otra vertiente, oscura, de estos procesos. Bajo la forma jurídica general que garantizaba un sistema de derechos en principio igualitarios había, subyacentes, esos mecanismos menudos, cotidianos y físicos, todos esos sistemas de micropoder esencialmente inigualitarios y disimétricos que constituyen las disciplinas. Y si, de una manera formal, el régimen representativo permite que directa o indirectamente, con o sin enlaces, la voluntad de todos forme la instancia fundamental de la soberanía, las disciplinas dan, en la base, garantía de la sumisión de las fuerzas y de los cuerpos. Las disciplinas reales y corporales han constituido el subsuelo de las libertades formales y jurídicas.

El contrato podía bien ser imaginado como fundamento ideal del derecho y del poder político; el panoptismo constituía el procedimiento técnico, universalmente difundido, de la coerción. No ha cesado de trabajar en profundidad las estructuras jurídicas de la sociedad para hacer funcionar los mecanismos efectivos del poder en oposición a los marcos formales que se había procurado. Las Luces, que han descubierto las libertades, inventaron también las disciplinas.

En apariencia, las disciplinas no constituyen otra cosa más que un infraderecho. Parecen prolongar hasta el nivel infinitesimal de las existencias singulares, las formas generales definidas por el derecho; o también aparecen como maneras de aprendizaje que permite a los individuos integrarse a estas exigencias generales. Constituirían el mismo tipo de derecho cambiándolo de escala y haciéndolo con ello más minucioso y, sin duda, más indulgente. Es preciso más bien ver en las disciplinas una especie de contraderecho. Desempeñan el papel preciso de introducir unas disimetrías insuperables y de excluir reciprocidades. En primer lugar, porque la disciplina crea entre los individuos un vínculo “privado”, que es una relación de coacciones enteramente diferentes de la obligación contractual; la aceptación de una disciplina puede ser suscrita por vía de contrato; la manera en que está impuesta, los mecanismos que pone en juego, la subordinación no reversible de los unos respecto de los otros, el “exceso de poder” que está siempre fijado del mismo lado, la desigualdad de posición de los diferentes “miembros” respecto del reglamento común oponen el vínculo disciplinario y el vínculo contractual, y permite falsear sistemáticamente éste a partir del momento en que tiene por contenido un mecanismo de disciplina.

Sabido es, por ejemplo, cuántos procedimientos reales influyen en la ficción jurídica del contrato de trabajo: la disciplina de taller no es el menos importante. Además, en tanto que los sistemas jurídicos califican a los sujetos de derecho según unas normas universales, las disciplinas caracterizan, clasifican, especializan; distribuyen a lo largo de una escala, reparten en torno de una norma, jerarquizan a los individuos a los unos en relación con los otros, y en el límite descalifican e invalidan. De todos modos, en el espacio y durante el tiempo en que ejercen su control y hacen jugar las disimetrías de su poder, efectúan una suspensión, jamás total, pero jamás anulada tampoco, del derecho. Por regular e institucional que sea, la disciplina, en su mecanismo, es un “contraderecho”.

Y si el juridismo universal de la sociedad moderna parece fijar los límites al ejercicio de los poderes, su panoptismo difundido por doquier hace funcionar, a contrapelo del derecho, una maquinaría inmensa y minúscula a la vez que sostiene, refuerza, multiplica la disimetría de los poderes y vuelve vanos los límites que se le han trazado. Las disciplinas ínfimas, los panoptismos de todos los días pueden muy bien estar por bajo del nivel de emergencia de los grandes aparatos y de las grandes luchas políticas. Han sido, en la genealogía de la sociedad moderna, con la dominación de clase que la atraviesa, la contrapartida política de las normas jurídicas según las cuales se redistribuía el poder.

De ahí sin duda la importancia que se atribuye desde hace tanto tiempo a los pequeños procedimientos de la disciplina, a esos ardides de poca monta que ha inventado, o también a los conocimientos que le dan un aspecto confesable; de ahí el temor de deshacerse de las disciplinas si no se les encuentra sustituto; de ahí la afirmación de que se hallan en el fundamento mismo de la sociedad y de su equilibrio, cuando son una serie de mecanismos para desequilibrar definitivamente y en todas partes las relaciones de poder; de ahí el hecho de que se obstinen en hacerlas pasar por la forma humilde pero completa de toda moral, cuando son un haz de técnicas físico-políticas. […]

Foucault mesmo di da súa obra que é un traballo aínda incipiente. Para canto máis este artigo meu. Deixo para empezar anotadas algunhas obras e autores que eu considero relacionados co estudo da ciencia do control social, coñecida como enxeñería social ou enxeñería cultural:

1. Karl Marx: Die Klassenkämpfe in Frankreich 1848 bis 1850 (ensaio, 1850); Der Achtzehnte Brumaire des Louis Bonaparte (ensaio, 1852). Xa falei destes libros nas anotacións “Marx: Die Klassenkämpfe in Frankreich 1848 bis 1850” (15 – VIII – 2007) e “Marx: Der Achtzehnte Brumaire des Louis Bonaparte” (16 – VIII – 2007).

2. Burrhus F. Skinner: The Behavior of Organisms: An Experimental Analysis (ensaio, 1938); Walden Two (novela, 1948); Beyond Freedom and Dignity (ensaio, 1971). As obras de Skinner son moi polémicas e en ciencia sempre é lexítimo disentir, máxime nas ciencias humanas. Pero considero que a Psicoloxía conductista (tamén chamada conductismo ou behaviorismo) ten aspectos brillantes desde o punto de vista científico. Se ben a Psicoloxía cognitiva fixo avanzar moito o coñecemento da mente e da educación do ser humano, sempre han merecer atención os estudos de Skinner sobre a ineficiencia do castigo como modificador da conducta, ou conceptos como as continxencias de reforzo. Non estudar estes aspectos da modificación de conducta pode levarnos a ignorar como o ambiente modifica de facto as conductas das sociedades, entre as cales están as nosas propias conductas. O máis polémico, quizá o principal erro de Skinner, foi intentar un salto no vacío da ciencia á filosofía. De aí viñeron as “lecturas interesadas” que dos estudos conductistas fixeron algúns ideólogos reaccionarios, e o inmerecido descrédito (practicamente o ostracismo) do conductismo científico. Entre os críticos das obras de Skinner destaca Noam Chomsky, un dos meus autores preferidos, que alerta precisamente da orientación totalitaria de certas correntes filosóficas derivadas da ciencia conductista.

3. George Orwell: Nineteen Eighty-Four (novela, 1949).

4. Ray Bradbury: Fahrenheit 451 (novela, 1953).

5. Anthony Burgess: A Clockwork Orange (novela, 1962). É famosa e, para min, millor que o libro, a película do ano 1971 realizada por Stanley Kubrick co mesmo título.

6. Marvin Harris: Cows, Pigs, Wars, and Witches: The Riddles of Culture (ensaio, 1974). Harris foi un antropólogo da corrente denominada materialismo cultural.

7. Richard Dawkins: The Selfish Gene (ensaio, 1976). Para min este etólogo explica magnificamente a teoría da evolución como transmisión dos xenes nas poboacións (máis que nos organismos), e é un auténtico visionario cando postula a existencia dos memes, paquetes de información que se transmiten na reproducción cultural. Recentemente “pasouse de rosca” e dedicou grandes esforzos intelectuais a intentar demostrar que Deus non existe. Calquera que coñeza a Historia da Filosofía sabe que xa é difícil abondo, se é que é posible, demostrar que algo existe, para canto máis demostrar que algo non existe… Estas aventuras non deben apartarnos do verdadeiramente brillante: o seu traballo científico.

8. Howard Zinn: A People’s History of the United States: 1492 to present (ensaio, 1980). Deste libro xa falei aquí, nas entradas “Oración de León Felipe” (10 – IV – 2007), “Theodore Roosevelt, premio Nobel da paz” (5 – VII – 2007), “Joseph McCarthy versus Ibérico Saint-Jean” (9 – VII – 2007) e Karl Marx e Howard Zinn: “parecidos razonables” (3 – VIII – 2007).

9. Noam Chomsky: Hegemony or Survival: America’s Quest for Global Dominance (ensaio, 2003). Trata con profundidade varios temas relacionados coa política dos Estados Unidos: o terrorismo de Estado; o unilateralismo moral, o desprezo polo Direito Internacional e polas institucións que se ocupan da súa regulación, como as Nacións Unidas e o Tribunal Internacional de Xustiza; a “enxeñería social” cada vez máis refinada, que fabrica a “opinión pública” a través da propaganda, da desinformación, do secretismo e da mentira. Falei deste libro na anotación “Noam Chomsky: Hegemony or survival” (19 – VIII – 2007).

20 Xullo 2009 - Posted by | Education, History, Human Rights, Philosophy, Politics, Propaganda, Science

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