Blog de César Salgado

Os papeis terman do que lles poñen, e internet nin che conto…

Irán: execucións, condenas a morte, xuízos sen garantías e torturas

Dúas terribles noticias sobre a pena de morte, que case nunca saen nos mass media… A primeira chegoume hoxe a través da páxina que ten no Facebook a sección española de Amnistía Internacional (AI). Leva por título “Las autoridades deben terminar con el secretismo que rodea a las ejecuciones de afganos”. Copio o seu texto íntegro (a negrita é miña):

Amnistía Internacional insta a las autoridades iraníes a que revelen cuántos ciudadanos afganos están en espera de ejecución. Ha habido informes de que 45 afganos pueden haber sido ejecutados en Irán en las últimas semanas.

Se cree que en las cárceles iraníes hay más de 4 000 afganos. De ellos, hasta 3 000 podrían estar condenados a muerte, la mayoría por delitos relacionados con drogas.

Según informa la prensa afgana, el parlamentario afgano Gul Ahmad afirmó el 12 de abril que se habían devuelto a Afganistán los cuerpos de 45 personas ejecutadas en Irán en los días anteriores.

Las autoridades iraníes niegan estas cifras de ejecuciones y se niegan a confirmar cuántos afganos corren peligro de ser ejecutados.

“Estas cifras son realmente preocupantes”, ha declarado Hassiba Hadj Sahraoui, directora adjunta del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África. “Irán debe poner fin inmediatamente a estas ejecuciones y revelar a cuántos ciudadanos afganos ha ejecutado.

“También pedimos a las autoridades iraníes que aclaren exactamente cuántos ciudadanos afganos hay en las cárceles del país. Por el momento, nadie sabe con certeza cuántos afganos hay encarcelados, por qué delitos han sido condenados ni cuál es la suerte que les espera. Este secretismo sólo puede aumentar el peligro de que se cometan errores judiciales”.

“Nos preocupa particularmente el hecho de que tantos de los afganos que están en las cárceles iraníes hayan sido condenados por delitos relacionados con drogas y por tanto puedan ser condenados a muerte”.

Se calcula que en Irán viven un millón de refugiados afganos que han huido de Afganistán durante más de tres décadas de conflicto. En los últimos años, cientos de miles de afganos más han entrado en el país como migrantes irregulares.

La preocupación por los afganos creció en marzo tras la visita de un grupo de parlamentarios afganos a Irán, uno de los países con mayor índice de ejecuciones del mundo.

Tras dicha visita, el parlamentario afgano Taj Mohammed Mojahed declaró que funcionarios del Tribunal Supremo habían dicho a los miembros de la delegación que en las cárceles iraníes había 5 630 afganos, más de 3 000 de ellos condenados a muerte.

Una autoridad penitenciaria iraní confirmó más tarde que hay más de 4 000 afganos en las cárceles iraníes y admitió que era posible que la cifra de 3 000 afganos condenados a muerte fuese exacta, ya que la mayoría de los presos estaban condenados por delitos relacionados con drogas.

Las leyes iraníes castigan con la muerte el tráfico de diversas drogas ilegales cuando éstas superan determinada cantidad. Amnistía Internacional reconoce que Irán se enfrenta a graves problemas sociales, económicos y de seguridad relacionados con el tráfico de drogas, pero considera que basar de esta manera la lucha contra el narcotráfico en el uso de la pena de muerte resulta ineficaz y es una equivocación, además de una afrenta a los derechos humanos.

“Por desgracia, estas cifras sólo muestran hasta qué punto las autoridades iraníes recurren equivocadamente a la pena de muerte. Nuestra preocupación se agrava debido a las graves deficiencias del sistema de justicia penal iraní y a la discriminación que sufren los afganos en Irán”, ha dicho Hassiba Hadj Sahraoui.

Información complementaria

Expertos en derechos humanos de la ONU han concluido que los delitos relacionados con drogas no cumplen la condición de ser “los crímenes más graves”, que permite imponer la pena de muerte. Además, la ONU ha instado reiteradamente a sus Estados miembros a que sean transparentes en lo referente a la aplicación de la pena capital.

Amnistía Internacional lleva décadas documentando las deficiencias en la administración de justicia de Irán y su habitual incumplimiento de las garantías procesales. Con frecuencia los detenidos permanecen en régimen de incomunicación durante largos periodos, lo cual aumenta el peligro de que sean torturados y víctimas de otros malos tratos. Además, a menudo se les niega el acceso a un abogado y son obligados a “confesar” bajo coacción.

A segunda vén hoxe na páxina en inglés de AI. Leva por título “Iran executes five political prisoners”. Copio o seu texto íntegro (a negrita é miña):

Amnesty International on Tuesday condemned the executions in Iran of four Kurdish political activists and another Iranian man, all convicted of “moharebeh” (enmity against God).

The four Kurds – Farzad Kamangar, Ali Heydarian, Farhad Vakili, Shirin Alam-Holi – along with Mehdi Eslamian, were hanged on Sunday, 9 May at Evin prison in Tehran.

The five were accused of “enmity against God” for carrying out “terrorist acts” and convicted of this vaguely worded charge which can carry the death penalty and is usually applied to those who take up arms against the state.

“We condemn these executions which were carried out without any prior warning. Despite the serious accusations against them, the five were denied fair trials. Three of the defendants were tortured and two forced to ‘confess’ under duress,” said Malcolm Smart, Amnesty International’s Director for the Middle East and North Africa.

“They were then executed in violation of Iranian law, which requires the authorities to notify prisoners’ lawyers in advance before carrying out executions.”

Three of those executed – Farzad Kamangar, Ali Heydarian and Farhad Vakili – were sentenced to death for alleged membership and activities for the Kurdistan Workers’ Party (PKK) a Turkish armed opposition group that has been fighting the Turkish government.

Shirin Alam-Holi, the woman who was executed, was accused of belonging to another Kurdish group, the Party for a Free Life in Kurdistan (known by its Kurdish acronym PJAK), an Iranian armed group that is banned in Iran.

The fifth person executed, Mehdi Eslamian, was accused of providing financial assistance to his brother, who was executed in early 2009 for allegedly bombing a mosque in Shiraz in April 2008.

“These latest executions appear to be a blatant attempt to intimidate members of the Kurdish minority and other critics and opponents of the government in the run up to the first anniversary, on 12 June, of last year’s disputed presidential election,” said Malcolm Smart

Mehdi Eslamian is reported to have been tortured including by being flogged and beaten; he was denied medical attention for injuries sustained while in custody and forced to “confess”.

Farzad Kamangar, a teacher, had been held for seven months prior to being allowed to meet with his family. According to a letter he wrote, circulated on the internet in April 2008, he was repeatedly tortured following his arrest in May 2006. He was whipped, held in a freezing cold room and guards played ‘football’ with his body, surrounding him and pummelling him as he was “passed” between guards.

In a letter from prison, Shirin Alam-Holi said she had had nightmares because of what her interrogators did to her.

She was repeatedly beaten, including on the soles of her feet, kicked in the stomach, causing internal bleeding, and when she went on hunger strike, force fed through nasal tubes which she ripped out in protest, damaging her nose. She said she had made a videotaped “confession” after she was hospitalized and given an injection.

Detainees are often held incommunicado for lengthy periods in detention centres outside the control of the judiciary, putting them at grave risk of torture and other ill-treatment. Trials in Iran are frequently unfair, with detainees routinely denied access to a lawyer. Proceedings outside Tehran are often summary, lasting only a few minutes.

Iran has one of the highest rates of executions in the world. To date in 2010, Amnesty International has recorded over 80 executions.

“Amnesty International is calling on the Iranian authorities to halt all executions. In the meantime, there should be full transparency over the use of the death penalty in Iran, and – at the very least – the authorities should adhere to their own laws regarding the implementation of executions,” said Malcolm Smart.

In resolution 2005/59, adopted on 20 April 2005, the UN Commission on Human Rights called upon states that still maintain the death penalty “to make available to the public information with regard to the imposition of the death penalty and to any scheduled execution.”

11 Maio 2010 - Posted by | Amnesty International, Death penalty, Human Rights, Iran, Politics

Aínda non hai comentarios.

Deixar unha resposta

introduce os teu datos ou preme nunha das iconas:

Logotipo de WordPress.com

Estás a comentar desde a túa conta de WordPress.com. Sair / Cambiar )

Twitter picture

Estás a comentar desde a túa conta de Twitter. Sair / Cambiar )

Facebook photo

Estás a comentar desde a túa conta de Facebook. Sair / Cambiar )

Google+ photo

Estás a comentar desde a túa conta de Google+. Sair / Cambiar )

Conectando a %s