Blog de César Salgado

Os papeis terman do que lles poñen, e internet nin che conto…

Kenya: inhuman conditions for hundreds of thousands of Somali refugees (MSF, AI and HRW reports)

Organizacións humanitarias como Médicos sen Fronteiras (MSF), Amnistía Internacional (AI) e Human Rights Watch (HRW) alertan desde hai anos da penosa situación que sofren os refuxiados e desprazados internos. Estes días MSF e AI recordaron a situación de Somalia. Os mass media falan pouco de refuxiados e desprazados, ou da pobreza extrema de Somalia: estímase que é o quinto país máis pobre en termos de PIB per capita e o cuarto país con maior mortalidade infantil. Algo máis falan, non obstante, da inestabilidade e das guerras, da carencia dun goberno unificado desde hai vinte anos, pero case sempre o fan en relación cos piratas de Somalia. Moitos países (entre eles España) gastan millóns en combater militarmente esa piratería, e apenas se comprometen na axuda humanitaria. Mentras, prolongan o círculo vicioso ao esquilmar os recursos pesqueiros desa zona do Índico…

“Dadaab, Kenia: el mayor campo de refugiados del mundo se queda pequeño” (MSF, 14 – VI – 2011)

Creados hace 20 años para acoger a hasta 90 000 refugiados somalíes que huían de la guerra civil en su país, los campos de Dadaab en Kenia se encuentran desbordados por más de 350 000 personas. Decenas de miles malviven en asentamientos improvisados en el desierto, a la espera de una solución que nunca llega.

Abandonados a su suerte en el noreste de Kenia, rodeados por kilómetros de arena y maleza, 30 000 refugiados viven en frágiles chamizos bajo un sol implacable. Tras haber cruzado la frontera desde la vecina Somalia, a 80 kilómetros de distancia, se dirigen a Dadaab, aunque los tres campos de esta zona están ya abarrotados y no hay sitio para ellos. No tienen a dónde ir.

A su llegada, sin acceso a los campos, los refugiados, en su mayoría mujeres y niños, se encuentran sin cobijo, agua, comida ni dinero. Tardan una media de 12 días en recibir una primera ración de alimentos. Mantas o utensilios de cocina no se reciben hasta 34 días después por parte del ACNUR, la agencia de la ONU que se ocupa de los refugiados y que gestiona los campos de Dadaab. Mientras tanto, los recién llegados construyen frágiles refugios en la desértica periferia de los campos para sobrevivir en un entorno hostil, con temperaturas de hasta 50 grados y con miedo a ser atacados por las hienas.

Un recinto del tamaño de una ciudad

Los tres campos de Dadaab –Dagahaley, Hagadera e Ifo– conocidos en su conjunto como “el mayor campo de refugiados del mundo”, se crearon hace 20 años para albergar a hasta 90 000 personas que huyeron de la violencia y la guerra civil en Somalia. Sin que se vea el fin del conflicto en un futuro cercano, ahora acogen a más de 350 000 personas, al tiempo que el número de llegadas va en aumento. En lo que llevamos de año se han registrado 44 000 nuevos refugiados y se calcula que a finales de 2011 serán ya 450 000, algo más que la población de la ciudad de Murcia.

Con la llegada de más gente a los campos y a las zonas desérticas colindantes, la disponibilidad de servicios esenciales, como agua, saneamiento y educación no deja de disminuir, y las condiciones de vida empeoran rápidamente.

En un principio se previó una extensión de uno de los campos, llamada Ifo 2, con espacio para 40.000 refugiados, lo que podía haber supuesto una solución temporal. Pero Ifo 2 está a medio construir y sigue vacío debido a que las negociaciones entre las autoridades de Kenia y el ACNUR han llegado a un punto muerto.

“Vinimos con lo puesto”

Mahmoud, recién llegado con su mujer y su madre viuda, y acogido por su hermana en un refugio en el desierto en el que ha vivido durante los últimos tres meses, narra su odisea: “Tardamos nueve días en llegar. Vinimos con lo puesto. En Somalia éramos agricultores, pero nuestros animales murieron durante la sequía. Aunque en nuestra ciudad no había combates, un grupo armado nos exigía el pago de tasas. No pudimos pagarlas y tuvimos que marcharnos. Temíamos que nos detuvieran durante el viaje y nos impidieran cruzar a Kenia”.

La zona fronteriza, caótica y sin gobierno, es un lugar peligroso. Muchos refugiados son víctimas de agresiones, extorsiones y acosos a manos militantes de grupos armados, de soldados, de la policía y de bandidos. Las personas que huyen son presa fácil para ellos.

Hasta los topes

Los nuevos refugiados llegan a los campos en un estado físico deplorable. El sistema de salud somalí es prácticamente inexistente y la actual sequía sólo hace que empeorar su situación. Al llegar, muchos requieren atención médica urgente. Un 40% de los niños nunca han sido vacunados, lo que, sumado a su situación nutricional y al hacinamiento en los campos, representa un mayor riesgo para la salud.

“Más refugiados están en camino”, afirma la enfermera de MSF Nenna Arnold. “Ya estamos hasta los topes, pero las cifras siguen creciendo. Nos enfrentamos a una emergencia humanitaria”.

Arnold se encarga del seguimiento de las necesidades sanitarias de los recién llegados, con la ayuda de 78 promotores de salud comunitarios, todos somalíes. Cada día, ella y su equipo recorren el campo de Dagahaley y sus alrededores en busca de gente necesitada de atención médica. Los más enfermos, incluido un gran número de niños con desnutrición moderada y severa, son trasladados a los puestos de salud de MSF o al concurrido hospital que la organización gestiona en dicho campo.

Camas en los pasillos del hospital

En el hospital de 100 camas de MSF, personal keniano, somalí e internacional proporciona atención médica gratuita. Es el único hospital para cubrir las necesidades de los 113 000 refugiados del campo de Dagahaley y del cada vez mayor número de familias relegadas al desierto. El Dr. Gedi Mohammed, director del centro, afirma: “Hasta hace poco, la ocupación de camas era del 80% como media, pero con las nuevas llegada estamos teniendo unas tasas de ocupación del 110%”.

El número de partos se ha duplicado con respecto al año pasado y se han tenido que disponer camas hasta en los pasillos para poder atender a las embarazadas. El centro nutricional terapéutico para niños con desnutrición severa superó asimismo su límite: en mayo se abrió una nueva sala con 60 camas más para acomodarlos. Más de 7 000 familias reciben alimentación adicional en el programa de nutrición suplementaria para los más pequeños. MSF también ofrece atención psicológica a los recién llegados, muchos traumatizados por un viaje que se inicia con la desposesión de sus casas o tierras, el abandono de su país, la incertidumbre y violencia del camino, y la llegada a un lugar desconocido e inhóspito, donde no son aceptados porque no caben.

MSF proporciona atención médica en Kenia desde 1992 y lleva un total de 14 años trabajando en los campos de Dadaab. Desde 2009, MSF ha sido el único proveedor de servicios médicos en el campo de Dagahaley, aportando asistencia sanitaria a sus 113 000 residentes a través de cinco puestos de salud y un hospital de 110 camas.

Este artículo es un extracto del informe “Sin espacio en Dadaab. El mayor campo de refugiados del mundo se queda pequeño” (MSF, V – 2011)

“La comunidad internacional debe proteger a los refugiados somalíes” (AI, 20 – VI – 2011)

En el Día Mundial del Refugiado 2011, el mundo debe centrar su atención en la protección de los derechos humanos de los refugiados somalíes, ha dicho Amnistía Internacional hoy.

Un gran número de ciudadanos somalíes continúan huyendo a países vecinos en busca de refugio y protección ante el interminable conflicto armado, la crisis de derechos humanos y la urgencia humanitaria de la zona meridional y central de Somalia. Aun así, tras abandonar su país, muchos refugiados somalíes continúan expuestos a más abusos de derechos humanos.

Desde finales de abril de 2011, se registraron un total de 1,46 millones de somalíes desplazados internos y más de 732 000 refugiados en países vecinos, según los datos de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR). Más de 350 000 personas refugiadas, en su mayoría somalíes, viven en el asentamiento de Dadaab, al noreste de Kenia, lo que lo convierte en el mayor campo de refugiados del mundo. Tan sólo durante los cuatro primeros meses de 2011, 40 000 somalíes llegaron a Kenia, un país que acoge en la actualidad el mayor porcentaje de refugiados somalíes de todo el mundo.

Amnistía Internacional ya ha denunciado en otras ocasiones cómo el hacinamiento en el campamento de Dadaab, originariamente construido para albergar a 90 000 personas, dificulta el acceso de los refugiados a servicios esenciales como alojamiento, asistencia médica, agua y educación. Amnistía Internacional ha documentado violaciones de derechos humanos entre los refugiados somalíes, incluidos abusos por parte de agentes de policía y devoluciones realizadas por las fuerzas de seguridad kenianas.

Con motivo de la celebración del 60 aniversario de la Convención de la ONU sobre el Estatuto de los Refugiados, que tendrá lugar el próximo 28 de julio de 2011, la comunidad internacional puede y debe dar un paso más en la protección de los derechos de los refugiados somalíes. La Convención de la ONU sobre el Estatuto de los Refugiados constituye el tratado legal fundamental en el que se definen los derechos de las personas refugiadas.

En el espíritu del reparto de responsabilidades, la comunidad internacional debe aumentar sustancialmente el número de refugiados somalíes reasentados fuera de Kenia y otros países de la zona, y acogerlos en terceros países donde se den las condiciones de seguridad necesarias, con el fin de que puedan disfrutar de la totalidad de los derechos que les corresponden por su estatus. La acción no puede limitarse únicamente a un gesto simbólico.

Amnistía Internacional pide al gobierno de Kenia que permita inmediatamente a los refugiados asentarse en Ifo II, la ampliación del campamento de refugiados de Dadaab. La comunidad internacional también debe estar al pie del cañón y reasentar a los refugiados somalíes, dando prioridad a las personas más vulnerables.

Igualmente, los gobiernos deben apoyar el llamamiento de ACNUR, que pide el reasentamiento urgente de los desplazados forzados por el conflicto armado de Libia, entre ellos numerosos refugiados y solicitantes de asilo somalíes.

Asimismo, la comunidad internacional debe rechazar y denunciar categóricamente los intentos de devolver a refugiados a las regiones meridionales y centrales de Somalia. Además de Kenia, existen otros países que están devolviendo a refugiados al sur y centro de Somalia, como Arabia Saudí, Canadá, Países Bajos, Suecia y Reino Unido, que en 2010 intentaron o consiguieron llevar a cabo estas prácticas, haciendo caso omiso de las directrices actuales de ACNUR, que desaconsejan cualquier tipo de devolución de ciudadanos somalíes a estas zonas del país.

Los Estados deben declarar públicamente que no devolverán a ningún refugiado al sur ni al centro de Somalia, mientras exista un riesgo real de graves perjuicios para los retornados en estas zonas.

Para más información, consúltese el informe “From life without peace to peace without life: the treatment of Somali refugees and asylum seekers in Kenya” (AI, 8 – XII – 2010)

Ver tamén: “Welcome to Kenya”. Police Abuse of Somali Refugees (HRW, 17 – VI – 2010)

22 Xuño 2011 - Posted by | Amnesty International, Canada, Human Rights, Human Rights Watch, Kenya, Netherlands, Politics, Saudi Arabia, Somalia, Spain, Sweden, United Kingdom

Aínda non hai comentarios.

Deixar unha resposta

introduce os teu datos ou preme nunha das iconas:

Logotipo de WordPress.com

Estás a comentar desde a túa conta de WordPress.com. Sair / Cambiar )

Twitter picture

Estás a comentar desde a túa conta de Twitter. Sair / Cambiar )

Facebook photo

Estás a comentar desde a túa conta de Facebook. Sair / Cambiar )

Google+ photo

Estás a comentar desde a túa conta de Google+. Sair / Cambiar )

Conectando a %s